Buscando a Grant, por Nicolás Samper C.

Buscando a Grant, por Nicolás Samper C.

Columna de opinión sobre políticos y futbolistas.

Nicolás Samper, columnista invitado.

Nicolás Samper, columnista invitado.

Foto: Archivo Particular

09 de enero 2018 , 11:35 a.m.

La noticia no es gran cosa. El nombre al final es lo que termina siendo noticia: Martin Luther King Junior es fichado por el Ceuta de España. El futbolista portugués fue bautizado en honor al líder estadounidense, símbolo de la lucha contra el racismo y a favor de los derechos civiles de los negros en Estados Unidos, asesinado en el balcón del Lorraine Hotel en 1968.

Entonces ese hecho tan normal, el del bautismo, el de darle una identificación a un recién nacido nos lleva a lugares insospechados de la política estadounidense, porque aquellos políticos que hicieron la historia de ese país también han inspirado de alguna forma la identidad individual de jugadores que han tenido diferente fortuna en el fútbol.

Jefferson hay en varias gamas, seguramente por inspiración de Thomas, el hombre que aparece en los billetes de 2 US. el más sonado en los últimos tiempos fue Duque, magnífico goleador que no pasó los exámenes médicos con el Junior de Barranquilla. Y la gama polémica de mandatarios también logró cobijar a JFK, tan cercano a Marilyn Monroe cuando ella, en una extraña ceremonia le cantó con voz ronca y no muy acompasada el “Happy Birthday, mr president” y asesinado nadie sabe exactamente por quién cuando saludaba al pueblo en 1962 viajando en un lujoso Lincoln Continental convertible. John Kennedy Hurtado, jugador que hizo una pequeña pasantía en Milán y que hace rato anda por Estados Unidos en el Chicago Fire es su discípulo directo en cuanto a nombre. No podía jugar en otro sitio que no fuera la tierra del tío Sam, claramente.

Nixon no se queda atrás: el hombre que saludaba con los dedos en forma de V y que cayó en aquella trama del Watergate encontró su réplica colombiana en Nixon Perea, volante de marca poco amigo de hacer la señal de la victoria y mucho más cercano a la rudeza que anduvo por Nacional.

La lista continúa y no para: aunque en Colombia no es común, en Uruguay hay dos Washington muy destacados, Sebastián Washington Abreu y Óscar Washington Tabárez; los Harrison son un culto a la abundancia: Henao, Canchimbo, Otálvaro, Mojica… Franklin también cuenta con adeptos y el que más recuerdo es Baldovino, de furibunda pegada en los tiros libres y media distancia que jugó en Quindío y Unión Minas del Perú y a pesar de que Reagan no es popular, valga la licencia para citar a Ronald, Valderrama, áspero mediocampista de Junior y Unión Magdalena.

Aún no se me viene a la cabeza ningún Grant. Y menos un Carter. Tampoco un Truman. A Obama le empezaremos a hacer la búsqueda y en unos años, porque así de caprichoso es el destino, de golpe un Trump termine siendo el refuerzo de la plantilla de nuestro equipo del alma.

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