Puntos de sutura

Si los fanáticos crean desórdenes en la tribuna, al club implicado se le podrían quitar los puntos.

FOTO: Archivo Particular

Nicolás Samper, columnista invitado.

Marzo 13, 2017

El hincha, si es que la iniciativa prospera, podrá sentirse responsable del resultado de su propio equipo. Si los fanáticos crean desórdenes en la tribuna, al club implicado se le podrían quitar los puntos que ganó en cancha. Es decir, al fanático por fin se le podría otorgar un grado importante de culpa o de virtud de acuerdo a su comportamiento.

La idea apareció en la última asamblea de la Dimayor por cuenta de todas las cosas que a veces ocurren a la vista de todos sin que pase nada: el más reciente caso vergonzante ocurrió en el juego Medellín-Cali donde, además de desmanes protagonizados por facciones de hinchas que pelean por todo menos por fútbol, estuvieron aquellos adalides de la moral que se abrogan el derecho de admitir o no a alguien que parezca no ser hincha del local, como si se trabajara a través de la sospecha, al mejor estilo del estatuto de seguridad de Turbay. Basta preguntarle a Wilson Cano, delantero que jugó en el DIM y que por no irse vestido con ciertos colores terminó emproblemado.

La violencia parece desbordada y una medida de choque no está mal. Y la quita de puntos puede ser un buen camino para enseñarle al energúmeno que si no es capaz de comportarse, es mejor que deje de ir a un lugar donde no es bienvenido pero al que es libre de ingresar todavía. Eso podría garantizar algo de paz en un sitio diseñado para divertirse, no un campo de batalla del que hay que irse rápido antes de que cualquier cosa ocurra.

Tiene eso de bueno la quita de puntos: al salvaje le va a costar mucho más ser protagonista de la desgracia ajena si sabe que el confort propio lo va a perder: porque no será únicamente que su club pierda tres puntos que bien supo ganar en el campo antes de su aparición; también llegará la sanción social de aquellos que tildarán de imbécil y señalarán a ese sujeto capaz de dañar el caminado de sus propios intereses.

Tiene sus partes vaporosas la ley, si es que se empieza a aplicar: en el 2009 hubo uno de esos extraños incidentes que nunca se aclaró y que determinó que el Deportivo Pasto terminara perdiendo su cupo en primera división por cuenta de esos tres puntos que le quitaron en un partido ante el Real Cartagena, tras una agresión de un aficionado a un juez de línea al que le dieron un botellazo.

Sigue sonando extraño que un fanático pastuso, con su club ganando 1-0, le diera por hacer semejante estupidez. Y supongamos que sí, que fue un hincha del Pasto bastante estúpido. ¿Por qué nunca se pudo individualizar?

Otra pregunta ¿Cómo se aplicaría esta medida en caso de que un club grande sea el protagonista y esté peleando por un título o un descenso? ¿El tribunal encargado de la decisión tendría la entereza suficiente como para sancionar a partir de la justicia y no de los intereses?

 

Nicolás Samper
Especial para Futbolred

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