La fibra de Russo, por Jenny Gámez A.

Columna de opinión sobre el nuevo campeón de Colombia, Millonarios.

FOTO: Filiberto Pinzón

Editora Futbolred

Diciembre 18, 2017

Pocos se acuerdan hoy del primer tiempo de Millonarios contra Santa Fe en la final. Un desastre, en resumen. Menos recuerdan la tremenda imprecisión y el nerviosismo de quienes, curiosamente, llegaban con un gol de ventaja a la instancia definitiva de la Liga. Por fortuna quien sí lo vio, lo sufrió, lo vivió con un fastidio que un día después no termina, fue Miguel Ángel Russo.

“En el intermedio les toqué la fibra”, confesó el DT campeón de Colombia al final de un partido que en el papel exigía control y en la cancha se transformó en angustia. ¿Y qué fibra es esa? Algunos hablan de amor propio, no faltan quienes aluden al talento (y un ‘pepazo’ como el de Rojas, que vale un título, les da la razón) e incluso quienes señalan el éxito del proceso están en lo cierto.

Pero la vía de Russo es otra: “Les dije que aunque no tengamos experiencia, tenemos que aprender a jugar finales”, contó. Y antes les enseñó a “convivir con el error”, les pidió que llegaran ellos, con sus armas, hasta la semifinal porque “después seremos Millonarios” y el día que perdió contra Nacional en el primer semestre, les hizo ver cuán lejos estaban de la altura de la camiseta que usaban. Les dio, al final, una lección de jerarquía.

Porque es de eso de lo que se trata llamarse ‘equipo grande’. De acostumbrarse a estar en el foco -y no permitirse salir de ahí ni un solo semestre-, de entender que a veces se intimida con el color de la camisa mientras aparece el golpe de talento para resolver -¡y es válido!-, de saber que no falta el lujo cuando se aprende a sortear la adversidad sin desesperación, con ‘cancha’, con carácter.

Russo tocó la fibra correcta y esa es la explicación de que una nómina que distribuye en iguales cantidades su amor propio y sus limitaciones sea hoy la mejor de Colombia, por encima del Ferrari del Junior, el Rolls-Royce de Nacional o el eficiente Audi de Santa Fe.

Un equipo de autor, con su sello y con una garantía de continuidad que es un éxito de la otrora cuestionada dirigencia. Así es este Millonarios que termina el año de regreso a la Libertadores, reclamando su lugar entre los mejores del continente y con las manos bien pegadas a un cielo azul, irremediablemente azul.

Jenny Gámez A.
Editora Futbolred
@jennygameza 

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