Finalistas

Finalistas

Columna de opinión sobre la final de la Champions League, entre Real Madrid y Liverpool.

Jenny Gámez recortada final

Jenny Gámez recortada final

Foto: Jenny Gámez recortada final

03 de mayo 2018 , 01:04 a.m.

Real Madrid y Liverpool son justos finalistas. Y lo son porque entendieron que no es la falta de defectos sino su correcta administración lo que decide el título de la competencia de clubes más prestigiosa del mundo, la Champions League.

Van ejemplos. En Liverpool, el fondo físico les permite unos inicios de partidos trepidantes pero les impide rendir de forma pareja los 90 minutos y le obliga a dar ventajas hacia el final, falla que evidenciaron los romanos en los dos partidos de la semifinal y antes el Manchester City y que, dicho sea de paso, es normal a esta altura de la temporada.

Además, los balones de costado le cuestan una enormidad al portero Arnold y los centrales y se extraña, aunque se diga que no, la pausa de un creativo que no es Firmino.

Pero se compensa con un ataque letal, que entiende como nadie cuál es la utilidad de las bandas, que resuelve de media distancia, en juego aéreo o en balones profundos cualquier pestañeo en zona de marca.

Y gracias a eso hoy es el equipo más goleador de la actual edición del torneo europeo (40 tantos) y tiene el récord del tridente más efectivo de la historia de la competencia: 29 goles entre Mané, Salah y Firmino. No es no fallar, sino saber compensarlo.

Algo similar pasa en el Real Madrid, con una diferencia que lo hace único: nadie sabe jugar una Champions League como lo hace el vigente y doble campeón. Que Benzema se encuentra cada año bisiesto con un doblete como el del Bernabéu frente al Bayern, que Bale pasa más tiempo en la enfermería que en el campo, que Cristiano se borró en la llave completa contra los alemanes, que Keylor salvó los muebles en semis después de unos cuartos fatales contra Juventus… Y más aún: que Varane es una incógnita permanente, que Ramos apenas vuelve y le ha costado, que Carvajal ha sido víctima de problemas físicos y no hay relevo confiable, que sin Kroos y Modric es un riesgo depender de Kovacic…

Con todo, Bale suma 13 tantos, en la temporada, Benzema 10 y, por las dudas, Cristiano está siempre para rescatar el barco: 40 goles, 15 de ellos en Champions, que seguramente le darán la bota de oro de la Champions. Y sí, cuando Isco tiene confianza pesa y cuando Asensio tiene minutos fusila a un combativo Bayern en Múnich y están físicamente a tope Kroos y Modric y Casemiro no se borra… ¡Y además tienen al mejor lateral del mundo, el brasileño Marcelo! Fallan, pero equilibran, más allá de toda suspicacia.

Y así llegan los finalistas a una cita en Kiev que se anticipa desde ahora como un derroche de fútbol, de estrategia de parte de Klopp y Zidane y de talento en los pies de varios de los mejores atacantes de toda Europa.

Es justa la final porque lo único injusto aquí sería no reconocer en ambos equipos la enorme virtud de resolver con juego sus propias –y normales- deficiencias y de encontrar la manera de convertir en un cráter cada pequeña fisura que les mostraron sus rivales. ¿Justicia? Es eso que ocurre cuando los hombres enfrentan sus fantasmas y con sus armas logran derrotarlos. Así, como Liverpool y Real Madrid.

Jenny Gámez A.
Editora de Futbolred
@jennygameza

COMENTAR
GUARDAR

TEMAS RELACIONADOS/

opinión

Jenny Gámez