El mito del grupo fácil, por Nicolás Samper C.

Una opinión de lo que será este viernes el sorteo del Mundial de Rusia-2018.

FOTO: Archivo Particular

Nicolás Samper, columnista invitado.

Diciembre 02, 2017

El viejo cuento de desear quedar en un lugar cómodo es la obsesión de los países que estarán pendientes del sorteo del Mundial el viernes próximo. Como si fuera sencillo ubicarse en un lugar cómodo sabiendo que están los 32 mejores equipos del mundo.

En 2014 nos tocó un grupo muy duro en el previo, así hoy algunos pretendan desacreditar ese hecho: Grecia y su carácter defensivo que lo llevó a ganar una Eurocopa, Costa de Marfil y su emergente poder en el fútbol africano al lado de los tradicionales Nigeria y Camerún y con individualidades tipo Didier Drogba y Yaya Touré y Japón, de avances gigantes en su continente y con un valorable precedente en Sudáfrica. Siendo un grupo parejo, de difícil elección para favoritismos previos por la paridad de los emparejados, fue el mejor de todos los escenarios para nuestro país porque además de superar los tres escollos iniciales, duros todos, alcanzó fuera de eso los cuartos de final de una Copa del Mundo.

Por eso termina siendo muy relativo todo. ¿Qué tendría que decir Costa Rica en el pasado Mundial? Peores adversarios no pudo encontrar en el camino (Uruguay, Inglaterra e Italia) y mírelos: como nosotros cosecharon su mejor participación mundialista, recordando que a Grecia -ese rival que hoy dizque era fácil- lo sacaron a través de la definición de penales.

Oigo en todos lados que ojalá nos toque en el grupo de Rusia. Sí y no. Sí, porque al local por lo general le ubican una zona en donde los sobresaltos se puedan sobrepasar (Salvo Sudáfrica que tuvo que vérselas con Uruguay, México y Francia, nada fácil). No, porque al local -más siendo Rusia- le echan una mano y qué pereza tener que revivir un nuevo “gol de Yepes”. Por eso la obligación siempre va a ser conocerlo todo: los seleccionadores y los futbolistas tendrían la obligación natural de conocer la entraña de los 31 equipos que estarán con ellos para que, cuando se definan los adversarios, poder profundizar en ellos y en posibles adversarios futuros.

Pero pensar que hay lugares de ensueño y cómodos en una Copa del Mundo es darle una bofetada al sentido común. Es un Mundial, no un reality. Que lo digan los árabes en el 94, sometidos al infierno de vérselas con Marruecos, Bélgica y Holanda y salir vivos en el intento. O los Alemanes en el 82 que tuvieron que acudir a un tongo con los austríacos para sacar del camino a un humilde como Argelia, que al lado de Chile, parecían ser apenas trámites fáciles de resolver. Que lo diga la misma Colombia que en el 90 -y en otro formato que le daba paso a los mejores terceros- superó una zona durísima contra Alemania, Yugoslavia y el comodín Emiratos, pero que en el 94, expuesta al que ha sido históricamente el grupo más sencillo, en el papel, para sortear en su corta historia mundialista (Rumania, Suiza y Estados Unidos), quedó de último. Y dos de sus contrincantes rivales no llegaron muy lejos: Suiza fue destrozado por España y Estados Unidos no pudo frente a Brasil, ambos en octavos.

Nicolás Samper
@udsnoexisten

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