Desagradecidos

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Columna de opinión sobre el balance de Colombia en la doble jornada de amistosos.

Jenny Gámez recortada final

Jenny Gámez recortada final

Foto: Jenny Gámez recortada final

29 de marzo 2018 , 10:59 a.m.

Hoy resulta que no pesa, que se les pierde por momentos, que les resulta individualista, egoísta, hasta vanidoso. No les alcanza James Rodríguez, ni más ni menos.

Y se apoyan en los números contra Australia: 14 pases equivocados, sólo 5 buenos, apenas dos centros en 83 minutos y, peor aún (o mejor, si se trata de atacarlo), ¡23 balones perdidos!

Aun más ‘exigentes’ apuntan a Falcao: Ningún remate a puerta, 8 pases en 45 minutos, 5 errados, 7 balones perdidos, 1 fuera de lugar.

Minimizan el hecho de volver a sacar el arco en cero, porque, otra vez desde la estadística, los australianos hicieron 6 remates en 90 minutos y sólo uno que realmente exigió al portero. Les debe resultar más divertido recordar que David Ospina sumó su tercer error para gol el pasado viernes contra Giroud, sin duda.

Y en ese mar de insensatez, aparece una voz como la de Diego Costa, aludiendo al 6-1 de Argentina contra España y a la figura de Lionel Messi: “Hay que tratarlo bien siempre. Aunque haga un partido malo con la selección, tenerlo en el campo es siempre diferente”, dijo. Tomen nota: “A un jugador como Messi no se le critica: hay que dar gracias a Dios porque esté”.

Y en Colombia están siempre Falcao y James. Y es una bendición, como dice Costa, que quieran venir. Salvo problemas físicos insuperables, cada vez que les suena el teléfono aparecen para vestirse de amarillo (y ahora de azul), sin importar si hay que darle la vuelta al mundo en un avión para ir a Asia, si el rival es un candidato a campeón mundial o un invitado de última hora, si hay que jugar partidos o sólo sumarse a una concentración. Están siempre ahí. SIEMPRE.

(Paréntesis: En Chile, para no ir muy lejos, el arquero no se reporta a su selección porque le parece que el entrenador de los porteros está fuera de forma. Digo, a manera de ejemplo).

James y Falcao, nuestros ‘Messis’, no se guardan nada cuando vienen y prefieren la rebeldía de remontar contra Francia a la prudencia obvia de cuidarse a dos meses del Mundial; se enfurecen cuando los sustituyen aunque reconozcan la sabiduría de la decisión y no eluden la marca, el sacrificio, el trabajo sucio. ¿Quieren números? Nueve recuperaciones convirtieron a James en el más efectivo en esa tarea contra Australia.

Además de Argentina, debe ser este el único país del mundo que desprecia a este tipo de figuras por cuenta del insulso resultado de un amistoso. Porque a eso se reducen hoy el 3-2 contra Francia y el 6-1 contra España: no hay trofeo ni eliminación a esta altura del año y a perdedores y ganadores sólo les quedan conclusiones de cara al Mundial.

El balance de Colombia pasa por al menos cinco muy buenas alternativas para Rusia 2018 y la consolidación de hombres que como James y Falcao se olvidan de sus rótulos de estrellas y se ofrecen a su selección. Algunos les agradecen criticando. Otros pagan con admiración el regalo desinteresado de su talento.

No fuimos más que un puñado de prodigios sin el orden suficiente para aspirar a más y hoy tenemos un prestigio que llega a intimidar. Tienen mucho que ver las figuras de los dos grandes símbolos de Colombia, que nos contagiaron de ambición y profesionalizaron nuestros sueños. Este no es su equipo, es su país. ¿También por eso vamos a condenarlos?

Jenny Gámez A.
Editora Futbolred
@jennygameza

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