¿Se queda?

¿Se queda?

La columna de opinión de Jenny Gámez, editora de FUTBOLRED, sobre la continuidad de Pékerman.

Jenny Gámez recortada final

Jenny Gámez recortada final

Foto: Jenny Gámez recortada final

06 de julio 2018 , 06:59 a.m.

El famoso ‘Se queda’ de Piqué, que terminó siendo un ‘Se fue’ por capricho de Neymar, es la discusión que hoy evita José Pékerman. ¿Se queda? ¿Se va?

En un momento en que su figura concentra más elogios que reproches, cuando muchos no discuten si se sentará o no en el banco o no sino qué tipo de equipo tendría, él calla. Fue siempre así. No cede a la tentación de soltar una palabra en momentos de presión, como cuando puyamos por adelantar una nómina titular o tener un parte médico, menos ahora que acaba de terminar un exitoso ciclo y se puede tomar un respiro de varios meses antes de acabar con el misterio. Y se los tomará.

La discusión y la duda, si es que hubiera alguna, no pasan por los resultados. Dos clasificaciones al Mundial, dos primeras rondas superadas y todos los registros históricos, aún con una generación de lujo, hechos polvo, avalan su gestión.

Han sido 2 Copas del Mundo y 9 partidos, con 6 triunfos y 3 derrotas; 31 partidos de eliminatorias de los cuales ganó 15, empató 8 y perdió 8; 10 partidos de Copa América con 4 victorias, 3 empates y 3 derrotas y una frase, dicha en el estadio del Spartak de Moscú, concluyente: “Es el entrenador de todos nosotros, y queremos que siga. Ha hecho un gran trabajo y se merece seguir en una gran selección como esta”. Firma Luis Muriel. Pero pudo ser Falcao, James, Ospina, Quintero… cualquiera. Todos juntos.

Así que la duda ya no pasa por el deber sino por el querer. Alguien mencionó en Rusia que tiene un contrato con otra selección desde noviembre pasado y otro más dijo que el numeroso cuerpo técnico no se ve más tiempo peleando con la presión que se ejerce desde distintos frentes por volver a la era del técnico criollo. El desgaste del éxito de 2014 al recambio de 2018 habría sido demasiado para el veterano DT Pékerman.

A y B pueden ser ciertas. Es un entrenador con un mercado suficientemente amplio y generoso para permitirle cambiar de aire cuando quiera y la tensión de las últimas semanas, con rumores de todos los calibres sobre supuestos negocios que nadie puede probar más allá de toda evidencia, pero tampoco nadie puede desmentir con suficiente autoridad. De todos lados llegan los mensajes de WhatsApp con instrucciones en un sentido y en el otro y de eso sí que hemos sido testigos.

Es el juego del poder y del querer. Y en este último está la pelota ahora, esperando por saber si el DT quiere, primer paso para estampar la firma en otro ciclo que se sostiene solo, sin influencias de nadie ni pretensiones ni desconfianzas: Pékerman debe quedarse porque, como el trabajador que es, cumplió a cabalidad la misión para la cual lo contrataron: clasificó a dos Mundiales. Obra cumplida, contrato prorrogado.

Sí que es verdad que en una nueva negociación algo más podría hacer por el fútbol base, aprovechando su enorme y exitosa experiencia (tres títulos mundiales Sub-20, para empezar) o aportar un poco más al fútbol local, pero todo se discute y se mide en una discusión entre iguales, con intereses comunes, con ganas y carácter para que ganen todos. Si tiene uno o 50 o ningún asistente, si esconde al equipo, se tiene tantos millones de cábalas como colombianos apoyándolo a lo largo del territorio nacional, es su modo de trabajar y no está sujeto al interés nacional. No hay que alabarlo o respaldarlo, pero sí respetarlo.

¿Se queda? Sí, pero si quiere. Igual que su prestigio creció el de Colombia y hay más de un candidato, extranjero preferiblemente, que estaría encantado de venir. El juego del poder tiene cara y cruz. Habrá que esperar, con mucha paciencia, a saber cuál lado de la moneda elige.

Jenny Gámez 
Editora FUTBOLRED
En Twitter: @jennygameza

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