Siete décadas de fútbol colombiano

Siete décadas de fútbol colombiano

Columna de opinión de Nicolás Samper sobre los 70 años que cumple la Liga colombiana.

Nicolás Samper

Columnista Futbolred

Foto: A. particular

10 de agosto 2018 , 06:51 a.m.

El 15 de agosto serán 70 años de fútbol, de anécdotas, de tragedias, de escándalos, de polémicas, de risas y de diversión porque al final el juego que disfrutamos es el que genera todas esas sensaciones. Desde el primer partido, ese que jugaron Municipal y Universidad Nacional hasta el último que vimos en la pasada jornada, el agradable 4-2 entre Alianza Petrolera y Deportes Tolima.

Han sido años de ver cosas curiosas: como aquella vez en la que todos los jugadores del Atlético Bucaramanga en El Campín decidieron ubicarse debajo del arco para no dejarle patear un penal a Santa Fe. Fue en 1966 y el pobre árbitro, Barona, le tocó irse en tanqueta porque el partido no pudo seguir. O el gol que nunca fue, de Héctor Ramón Sosa, de Santa Fe, al Pereira, concedido increíblemente por el réferi Castro.

Nos tocó ver goles hechos por arqueros, siendo el primero un penal de Julio Cozzi, gran arquero que vistió la camiseta de Millonarios y que venía procedente del Club Atlético Platense, que pateó con decisión el cobro de pena máxima en la goleada azul 6-1 al Cali. Nos tocó ver al primer campeón, a Santa Fe, que venció con suficiencia a los diez adversarios iniciales con los que contó el campeonato profesional. Luego vendrían Otoniel Quintana y Falcioni, a punta de penales, Higuita, con penales y tiros libres y Miguel Calero, con remates de larga distancia o apariciones fantasmagóricas como delantero, como el tanto que le marco al DIM en el 97.

Los más afortunados pudieron ver a Alfredo Di Stéfano, Hermenegildo Germán Antón, Héctor Rial y el “Rodillo negro” del Cali. Los más nuevos nos alcanzó para observar con detenimiento aquellas generaciones que consiguieron estar en la cima del fútbol por cuenta de los Mundiales a los que clasificaron. Vimos a Higuita, a Freddy Rincón, a Faustino Asprilla, a James y a Falcao.

Vimos uno de los torneos más largos de la historia: uno que fue entre el 96 y el 97 que duró como año y medio. Vimos un torneo que nunca definió al ganador -el único en la historia- aquel triste campeonato de 1989 que debió cancelarse por el asesinato del árbitro Álvaro Ortega.

Vimos la consagración de muchos clubes no tan acostumbrados a dar vueltas olímpicas como Unión Magdalena, Chicó, Pasto, Cúcuta y Tolima, entre otros. Vimos cómo los torneos de un año pasaron a ser dos de seis meses con campeón cada uno. Vimos cómo la ñapa de las bonificaciones desaparecieron. Vimos clubes que ya no están como Unicosta, Sporting y Oro Negro.

Vimos luto en los estadios, como en aquel noviembre de 1981 en el que una tribuna del estadio de Ibagué se vino abajo y con ella se llevó la vida de 15 personas. Vimos cómo un entrenador murió en el campo -Washington Etchamendi, del Cali- y vimos a nuestros colores darnos un aliento para seguir adelante al acabar una campaña dando la vuelta consagratoria. Vimos que aparecía la segunda división y que el riesgo de caer era menos grave que el de no salir de ese hoyo. Que lo digan Pereira y Unión.

Han pasado muchas cosas en 70 años. Cada fin de semana siguen apareciendo leyendas en nuestros campos que se seguirán escribiendo.

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