¡Qué boleta!

¡Qué boleta!

Nicolás Samper y su opinión sobre el escándalo en el fraude de la venta de boletería.

Nicolás Samper

Nicolás Samper: Columnista de Futbolred

Foto: A. particular

31 de julio 2018 , 08:59 p.m.

Las imágenes son de orgullo: Yerry Mina se levanta por los cielos tres veces y empuja a Colombia hasta instancias de alegría. Juega en el Barcelona y como parece no tener espacio allí, hay varios clubes que lo quieren: se habla del Manchester United, del Everton… Mientras tanto el mejor futbolista de la liga holandesa, Santiago Arias, no aparece en la fotografía oficial del PSV Eindhoven y se planta en Madrid porque tendría todas las chances de estar en el Atlético de Simeone.

James Rodríguez con la camiseta del Real Madrid hace un par de temporadas y ahora con la del Bayern Munich. Postales que parecían muy intermitentes en el pasado pero que hoy por la calidad del 10 se nos han vuelto normales. Es gente que está en las grandes ligas del fútbol. Falcao García y sus goles que llenan de esperanza a una nación y a él mismo.

Ospina vuela por los aires y espera que en ese tránsito tenga más tiempo en el campo, si no en el Arsenal, de golpe en Turquía. Davinson Sánchez titular inamovible en el Tottenham Hotspur, haciendo gala de un nivel superlativo durante mucho tiempo -salvo aquel pestañeo ante los japoneses, pero que no alcanza a tapar el bosque de virtudes que como jugador cuenta-.

Juan Fernando Quintero pasando la pelota debajo de la barrera, relanzando su carrera en el Independiente Medellín, consolidándola en River Plate y quitándose de a poco ese mote de buen suplente para convencerse de que sí, de que es tan crack -como se lo dijo Pékerman- que le da para ser inicialista siempre. Cuadrado y sus gambetas en Juventus. ¡En Juventus!

Y uno sigue haciendo la cuenta y estamos ante la generación más brillante de jugadores nacidos en este país. Ante futbolistas de nivel -en todo sentido- que merecerían una cúpula directiva de un nivel mayor. Porque si hacemos esa misma revisión en los puestos dirigenciales, es para sentarse a llorar. Prueba de eso es la investigación hecha por la Superintendencia de Industria y Comercio a propósito del “cartel de la boletería” montado durante las eliminatorias.

El día que a Dante Panzeri le preguntaron sobre por qué había titulado un libro con el nombre de “Dirigentes, decencia y wines” respondió: son las tres cosas que no tiene el fútbol.

Imposible no pensar en Panzeri hoy ante todo lo que está ocurriendo.

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