Miércoles 24 de junio de 2009 - Actualizado hace
La celebración de Nondier Romero, autor del gol que abrió el camino de la victoria del Once Caldas sobre el Junior, en le partido de ida de la final del futbol colombiano.
Héctor Fabio Zamora / CEET
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Un golazo suyo de media distancia, a los 27 minutos de la primera parte, le permitió al blanco de Manizales romper el empate inicial en el partido de ida de la final del fútbol colombiano.
Cuando los delanteros no encuentran el camino del gol, cuando la defensa rival no da libertades y las jugadas colectivas y preparadas no logran llegar a feliz término, hay que aprovechar el más mínimo error que dé el rival para conseguir el gol.
Y eso fue lo que hizo Romero, tras la equivocación de Jaime Córdoba, volante de marca por izquierda del Junior. Córdoba intento un rechazo muy pegado a su banda, pero se resbaló y la bola le cayó en los pies a Nondier. El lateral derecho del Once Caldas avanzó con ella un par de metros y ante la pasividad de Giovanni Hernández para hacerle sombra (era el único que esta cerca) tuvo tiempo para medir un remate cruzado que se coló por el ángulo superior derecho del arco defendido por Adrián Berbia. Golazo.
Antes de eso, Viáfara había intentado en dos ocasiones de media distancia, y Fano y Nuñez habían avisado con cobros de tiro libre. Pero la puntería de los 'albos' no estaba afinada y la necesidad de una victoria en casa empezaba a desesperar.
Por eso la importancia del gol de Romero, que además de obligar al Junior a atacar y dar espacios en el fondo, le dio a su propio equipo la tranquilidad para jugar más suelto y conseguir así el segundo gol en los pies de Fano.
Su desempeño en la ofensiva durante la primera parte fue notable, y aunque en el complemento perdió protagonismo, su gol seguirá siendo determinante para desenlace de la final.
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