Jueves 28 de agosto de 2008 - Actualizado hace
Gabriel Jaime 'Barrabas' Gómez, técnico de Nacional, se lamenta en el banco tras la derrota 5-0 ante Santa Fe.
Felipe Caicedo/EL TIEMPO
Más allá de la goleada 5-0 sobre Nacional en El Campín, 'Bolillo' planteó un mejor partido que su hermano 'Barrabás' y puso a andar a un equipo que el semestre pasado no convencía.
Al minuto 38 del primer tiempo, Hernán Darío Gomez levantó ambos pulgares a la altura del pecho, sonrió, cerró los ojos y se volteó de espaldas a la cancha para apretar sus puños con fuerza.
Su equipo acababa de hacer una seguidilla de 12 toques consecutivos y salía airoso, jugando con balón dominado, de la presión de un rival que buscaba el empate.
El partido iba 1-0 a favor de los casa -gol que Mosquera celebró abrazando al DT- y en el banco norte su hermano menor, 'Barrabás', veía el juego con las manos entre los bolsillos, el cuerpo inmóvil y el rostro inexpresivo.
Esa imagen podría resumir el duelo personal que libraron los hermanos Gómez, Hernán Darío y Gabriel Jaime, la noche del sábado en el máximo escenario deportivo de los bogotanos. El primero, vestido de sudadera roja y zapatos deportivos, empezó el partido con una actitud tranquila y parsimoniosa. El segundo, usando zapatos de cuero, pantalón de paño negro y camisa blanca, empezó vociferando órdenes y terminó desconsolado, haciendo cambios inentendibles y sin querer hablar con la prensa.
Santa Fe y Nacional parecían a simple vista equipos idénticos tácticamente, pero fueron las sutiles diferencias las que hicieron que la balanza se inclinara a favor del primero. Mientras 'Bolillo' planteó un 4-4-1-1 con Mosquera como enganche y Néculman en punta, 'Barrabás' se decantó por un 4-4-2 con Rentería y Valencia como hombres de ataque. Eso hizo que en Nacional no fuera claro un conductor y que durante los primeros minutos la bola jamás llegara a los delanteros, pues el circuito fue bien cortado por los volantes y defensas rojos.
Además, Santa Fe jugó con sus dos líneas de cuatro muy pegadas y muy adelantadas, lo que hizo que se adueñara del mediocampo y anulara la conexión volantes-delanteros del equipo antioqueño. Por eso Nacional no generó peligro, por eso Santa Fe se hizo dueño del balón.
Pero no fue solo eso. Santa Fe fue, además, un equipo solidario. Sus jugadores siempre se ubicaron detrás de la línea del balón, siempre apoyaron en la parte defensiva y siempre estuvieron atentos a ayudar en los marcajes. Si a un compañero se le escapaba un jugador, había uno o dos para apoyarlo.
Por eso tampoco dio resultado la medida desesperada que tomó 'Barrabás' en el segundo tiempo: el DT de Nacional metió a León Darío Muñoz para que corriera por la zona izquierda y aprovechara al hombre más débil de Santa Fe, el juvenil e improvisado lateral derecho Alejandro Bernal.
A pesar de que León Darío le ganó casi todos los duelos a Bernal, este último siempre contó con el apoyo de Anchico y Nájera, que incluso en algunas ocasiones le dijeron cómo debía pararse para que delantero no sacara ventaja en el enganche.
Con la misma nómina que tuvo Fernando Castro en el anterior torneo -y sumándole la sensible baja del goleador Léider Preciado-, 'Bolillo' Gómez logró hacer de Santa Fe un equipo efectivo y gustador. No solo lo opinaron los hinchas, sino también los jugadores, quienes al final del encuentro le dieron al técnico todo el crédito de la victoria.
Hernando Paniagua
Futbolred
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