Martes 24 de junio de 2008 - Actualizado hace
Sergio Herrera llegó al Deportivo Cali para el primer semestre de 2007. Sufrió una lesión en la pretemporada de mitad de año y reapareció después de algo más de seis meses.
Héctor Fabio Gruesso / FUTBOLRED
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"Nadie va a querer errar un gol con el arco a su disposición, ni mucho menos va a desear que le conviertan. Pero uno está expuesto a eso y lo tiene que asumir", dijo el atacante.
En el Deportivo Cali llueve, truena, caen rayos y centellas, y no cesa. La marea está bien alta y ya los jugadores conocen las consecuencias. El plantel verdiblanco parece tenerlas todas en contra: genera las opciones pero son despilfarradas, muchas veces de forma insólita. Y cuando se le aproximan a su portería, les 'cobran por ventanilla'. Uno de los directamente perjudicados con esta seguidilla de infortunios ha sido el atacante Sergio Herrera. Incansable trabajador, jugador que suda la camiseta, todo un profesional. No obstante, en su función, siempre se va con una mala calificación. "Lamentablemente en este semestre no he tenido la oportunidad de marcar y a nosotros los delanteros nos califican por los goles", consideró. Luego de superar su lamentable lesión de ligamento cruzado anterior, la gran mayoría de hinchas verdiblacos se frotaron las manos. "Vuelve el goleador", muchas veces se escuchó. Sin embargo, con el correr de las fechas y cuando sus gargantas ya no cantaban el tema que más gusta en las tribunas, la amnesia los embargó. Sergio Herrera pasó de ser el hombre solución a victima del desapego de la afición. En el partido frente al Quindío, por la séptima fecha de la Copa Colombia, la hinchada le hizo saber su inconformidad, al protagonizar un hecho que en el mañana muchos podrán considerar como patraña: La hinchada le devolvió la camiseta del Cali que segundos antes Herrera les había regalado. Ahora él, al igual que todos sus compañeros, es consciente que cuando los resultados no se dan en los denominados equipos grandes lo normal es que la gran mayoría tengan que marchar. "Ya todos lo habíamos dialogado y sabíamos que si las cosas no salían bien nadie se iba a salvar de la lista; ahora estamos a disposición de la junta directiva. Son los difíciles momentos que se tienen que vivir en el fútbol, pero hay que seguir intentando porque tampoco es para echarse a morir", dijo. El 'Barranca', pese al difícil momento futbolístico y anímico, se detuvo a hablar con futbolred.com.
¿Su sentir ante los reproches actos de los aficionados?
"El fútbol genera todas estas cosas, sin embargo, hay que considerar que siempre que tuve la oportunidad de actuar lo hice con el mayor profesionalismo. Lamentablemente en este semestre no he tenido la oportunidad de marcar y a nosotros los delanteros nos califican por los goles. Es por ello que la gente ha asumido esa actitud. Es respetable la forma de pensar y expresar su inconformidad. No tengo ningún reproche".
Sus desaciertos frente a las porterías contrarias, ¿son por falta de confianza o motivación?
"La confianza siempre va a existir, pero todo pasa por esos infortunios de la vida. Nadie va a querer errar un gol con el arco a su disposición, ni mucho menos va a desear que le conviertan. Pero uno está expuesto a eso y lo tiene que asumir".
¿Por qué hay tanta fragilidad emotiva en el grupo?
"Uno siempre sale con la disposición de ratificar el trabajo que se ha hecho durante la semana pero muchas veces recibimos un gol y se viene todo abajo".
¿Qué ambiente percibe entre sus compañeros?
"El grupo siempre ha trabajado con mucha armonía y ha estado tranquilo, sin embargo, es normal que ahora hayan especulaciones de todas partes. En los últimos días hemos dialogado con el técnico pero son cosas personales que no pueden salir a la luz publica; es similar a cuando hay problemas en un hogar".
¿Su deseo es irse del equipo o tiene algo para objetar?
"No hay nada que hablar ni que hacer, sólo falta asumir las consecuencias que se vengan. No quiero tomar decisiones a la ligera ni mucho menos con el desencanto que tengo en estos momentos; hay que esperar que esto termine para luego tomar una decisión sobre mi futuro".
¿Los golpeó la salida de Espinola y Delgado?
"Fue sorprendente, nadie esperaba eso, pero todos sabemos que cuando no se dan los resultados siempre alguien tiene que pagar. Ellos lo empezaron haciendo y luego seguiremos otros".
Sergio Herrera llegó al Deportivo Cali para el primer semestre de 2007, donde el equipo no pudo llegar a la gran final, luego de empatar (1-1) con Santa Fe en Bogotá. Luego, sufrió una lesión en la pretemporada de mitad de año, durante una gira por Estados Unidos. Y reapareció después de algo más de seis meses, pero sólo ha logrado marcar en la Copa Colombia.
¿Cuál es su balance con la verdiblanca?
"Es negativo, sin embargo, no debería de suceder en esta institución tan grande. Lamentablemente nosotros no respondimos a las expectativas y ahora sólo queda esperar que determinan los directivos".
Héctor Fabio Gruesso
Especial para Futbolred
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