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Óscar, el de cara de niño bueno que sueña con Barcelona o Real Madrid

Oscar fue la gran figura de Brasil en el juego de la final del Mundial Sub-20 contra Portugal, marcó tres goles.

Foto: Efe

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Después de alcanzar el título en el sub-20 de Colombia, el volante aspira a ganar el Mundial 2014.

Parece el más estudioso del salón. Óscar, con su sencillez, cara de niño bueno, 66 kilogramos de peso y desgarbada figura de 1,80 de estatura, no aparenta ser el monstruo futbolístico que habita en él cuando pisa la cancha.

El volante, que nació en Americana, municipio del estado de Sao Paulo, el 9 de septiembre de 1991, fue el artífice de la tripleta que significó la victoria 3-2 de Brasil sobre Portugal, en la gran final del Mundial Juvenil.

Del cerebro y los pies del talentoso mediocampista, marcado con la camiseta #11, surgieron las anotaciones (¡qué joya el tercero!) que condujeron a la 'Verdeamarelha' hacia el pentacampeonato en la categoría sub 20.

Óscar, que de paso se convirtió en el primer futbolista que logra un hat-trick en una final juvenil, brilló durante todo el torneo, aunque ahora alcanzó mayor notoriedad por hacer amistad con las redes en la fecha decisiva.

"Estaba jugando bien, pero no estaba metiendo goles y gracias a Dios conseguí tres. No se suelen hacer tres goles en un Mundial. El tercero ha sido uno de los mejores goles de mi vida, no fue un centro, pensé en cruzar la bola y superar al portero, acerté".

En Barranquilla, ciudad que acogió a los brasileños en los tres partidos de la primera fase y en los octavos de final, dejó su huella de fútbol exquisito e inteligente y a pesar de que no se reportaba en el marcador, era elegido figura.

"No entiendo por qué Óscar no estuvo dentro los 10 mejores de la Fifa", reclamó Ney Franco, técnico de Brasil, con razón. Merecía un reconocimiento individual.

A veces parece un témpano de hielo para festejar, para hablar y, sobre todo, para jugar. Pero no es un jugador 'pecho frío', como se le conoce popularmente en el argot balompédico a aquellos sin sangre, sin energía y sin pundonor. Óscar es un futbolista calculador, pensante, paciente. Sabe cuando caminar y acelerar. Su cambio de ritmo es una de sus principales virtudes.

Óscar dos Santos Emboaba Junior, como es su nombre completo, no es ningún aparecido en el fútbol brasileño. Con apenas 16 años debutó en el primer equipo del Sao Paulo y de inmediato fue bautizado como 'el nuevo Kaká' por sus potentes y precisos disparos desde media distancia. Otros lo asemejaron con el español Andrés Iniesta.

"No me gusta ser comparado, quiero conquistar yo mismo un lugar en el fútbol mundial", dijo con seguridad, pero con humildad, durante su paso por 'La Arenosa'.

Luego de despuntar en el Sao Paulo y sostener un pleito jurídico con ese club por su pase, llegó al Internacional de Porto Alegre, donde tiene contrato hasta el 2015 con una cláusula de rescisión de 30 millones de euros.

En el Inter saben de sus condiciones y que tiene la categoría para un equipo encopetado de Europa.

"Me gustaría jugar en el Barcelona o el Real Madrid, son los mejores equipos del mundo, y siempre es un sueño llegar a integrar esos equipos, si uno de los dos quiere contar conmigo y contratarme, estaré feliz", manifestó Óscar en una entrevista exclusiva con ADN.

Tiene varias metas y un techo alto. "Después de ser campeón en Colombia, quiero conquistar el título mundial de mayores en Brasil 2014".

En medio de sus éxitos deportivos, lo único que lamenta Óscar es el poco tiempo que le ha dedicado a su familia. Entró desde los doce años a las divisiones menores del Sao Paulo y desde entonces no ha hecho otra cosa que centrarse en el balón, aunque ya es un hombre casado.

"No he compartido mucho con mi familia, he pasado bastante tiempo fuera de casa. Tenía al fútbol como un entretenimiento, pero fueron pasando los años y llegué a jugar como profesional. Afortunadamente mi familia me apoyó bastante para dar este paso".

Rafael Castillo Vizcaíno
El Tiempo
Barranquilla

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