El abrazo soñado: familias de los jugadores vivieron su fiesta

El abrazo soñado: familias de los jugadores vivieron su fiesta

Pacientemente esperan a que los compromisos les permitan celebrar con los suyos.

Mina

Así festejó Mina, con su familia.

Foto: Mauricio Moreno/CEET

29 de junio 2018 , 06:39 a.m.

Sufren como ustedes o nosotros. Pero más. Cada vez que el hijo, el hermano o el esposo enfrentan una dificultad en la cancha, ellos lo sienten como propio. Porque es propio. Los familiares de los jugadores de la Selección Colombia están de primeros en la lista de las felicitaciones pero también en la de los lamentos. En ellos recaen la alegría y el dolor exactamente de la misma forma.

Es por eso que, al terminar cada partido, los chicos literalmente corren por la zona mixta, hablan siempre de prisa y miran a la salida con ansiedad. Este jueves, en la gradería del hermoso estadio Arena Samara, los esperaban los besos de quienes lucharon igual que ellos para clasificarse a octavos de final del Mundial de Rusia 2018. ¡Y eso ameritaba un abrazo rompehuesos!

Uno a uno fueron subiendo a las tribunas los luchadores colombianos. Fue Santiago Arias corriendo a abrazar a su hijo Thiago, fue Carlos Bacca a sentar en sus piernas a su pequeña hija; fue Mojica hasta la parte más alta de la tribuna para encontrarse con sus hermanos y descargar el cansancio de un partido que fue, literalmente , una batalla.

Y el show se lo robó Mina, que no fue solicitado sólo por sus hermanos y se señora, sus padres que lo esperaban con ansiedad para felicitarlo por ese golazo, sino los propios familiares de los otros jugadores. Era el hombre de la noche, qué más se puede decir.

Falcao

Falcao celebró junto a su familia.

Foto: Mauricio Moreno/CEET

Ospina

David Ospina no se perdió la felicitación de su familia.

Foto: Mauricio Moreno/CEET

Carlos Sánchez

Carlos Sánchez es felicitado por sus allegados.

Foto: Mauricio Moreno/CEET

Arias

Santiago Arias, con su felicidad luego del partido.

Foto: Mauricio Moreno/CEET

Mina

Así festejó Mina, con su familia.

Foto: Mauricio Moreno/CEET

Otro con tinte de héroe fue David Ospina, quien buscó a su hijo antes que a todos para ganarse el abrazo soñado por papá. Un beso de su bella esposa marcó una celebración de corazón, con la calma que sólo él irradia en la Selección.

Más tarde logró deshacerse Carlos Sánchez de los periodistas para cargar a su hijito y Dávinson, muy cerca, se vio junto a los suyos recibiendo besos y abrazos de todos, pero más de mamá.

En el desfile el que cerraba era Falcao. Casi a los saltos logró llegar a la parte media de la gradería, desde donde salió a su encuentro Dominique, quien perdió los zapatos en la carrera. ¡Enorme beso al capitán! Y luego sus juegos, ella que no está preocupada por el agotador camino que ha recorrido papá, y entonces era la hora de cargar a la bebé Anette… Y era la hora de El Tigre de empezar otro partido, el que más felicidad le da.

Así fueron celebrando los jugadores de Colombia, fundidos en un abrazo gigante, como el que querían darles los al menos 30mil colombianos que gritaron a rabiar el gol de Mina y el triunfo y la clasificación. Es ese feliz momento por el que todo vale la pena y es ese instante el que hace de la clasificación un verdadero orgullo.

Jenny Gámez

Editora Futbolred
Enviada especial a Rusia

COMENTAR
GUARDAR