La mejor guerra del mundo es la que se gana cantando: hinchas en Rusia

La mejor guerra del mundo es la que se gana cantando: hinchas en Rusia

Los barristas son, por estos días, los protagonistas en Moscú, esperando para ver a sus equipos.

Hinchas en Rusia

Irán también estuvo en la "fiesta" con sus hinchas.

Foto: Mauricio Moreno/CEET

13 de junio 2018 , 06:32 a.m.

Un bullicio que atrae, que a nadie repele, que seduce a pesar de la estridencia. Eso es Moscú por estos días. Suena algo absurdo pero pasa, y
casi que solo pasa durante un Mundial de fútbol. En vez de huir de la algarabía y la locura de las camisetas y las manadas y los gritos, los rusos
quieren unirse, grabar con sus teléfonos -¡qué era la vida antes de compartir videos del teléfono!- y contarle al mundo de la maravillosa fiesta que se les armó en casa.

Natasha y su amiga Olga, por ejemplo, no entienden nada de fútbol, ni les importa. Pero cuando pasa el peruano del pelo largo cantando a todo
pulmón, ellas directamente votan por él y le gritan: ¡Good Luck! Se juega así la gente por un país o por otro, no por sus estrellas, sus fases
clasificatorias, su ránking FIFA o su historia mundialista. Se apuntan a la barra que mejor canta. Así, nada más.

La de Colombia suena con fuerza, pero sin mucha innovación. El ‘Colombia, Colombia’ ya es conocido, pero no la famosa alcancía de la Copa Mundo, que se consigue por poco en los semáforos de cualquier ciudad y aquí vale, literalmente, oro. El ruso se pone la camiseta amarilla sin pensarlo mucho. Habla de Falcao más que nadie y alguien más enterado menciona a James.

Otra vez, como en Brasil, no falta apoyo. Distintas es la historia con Perú. Si se midiera en decibeles, sería campeón del mundo con ventaja. Están por todas partes. “¿Como no te voy a querer? ¿Cómo no te voy a querer? Si eres mi Perú querido el país bendito que me vio nacer”, gritan.

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Hinchas de Perú se hacen sentir en Rusia: "Cómo no te voy a querer" y cargan a Chile
Los de la banda cruzada de Sudamérica no fueron la excepción en tierras extranjeras.

Los de Perú, que son muchos, desafían a los brasileños, que apenas llenan una mesa: “Yo soy brasilero, con mucho orgullo, con mucho amor”,
contestan, no sin antes soltar un pequeño insulto como aporte del debate eterno entre Pelé y Maradona:

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Hinchas de Brasil prenden la fiesta en Rusia
Los del 'jogo bonito' siguen con la fiesta en tierras extranjeras para el Mundial.

Y a casi nadie han picado en la mesa opuesta, donde otro pequeño pero ruidoso grupo de argentinos responde, el mismo tono que usaron para
referirse a su intocable Diego: “Se comieron siete, les … el… “. Además, también cantaban por su selección y la ilusión de verla campeona con Messi al frente.

El momento de unión de los pueblos ocurre al final, cuando todos se acuerdan del ausente y cantan en un solo coro: “Chi,Chi, Chi, Le, Le, Le, que
lo mira por TV”.

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Hinchas de Perú se hacen sentir en Rusia: "Cómo no te voy a querer" y cargan a Chile
Los de la banda cruzada de Sudamérica no fueron la excepción en tierras extranjeras.

Y todo ocurre en esta hilera de restaurantes, apenas a un par de metros entre una mesa y otra. Nadie se agrede más que con versos. Una guerra del
fútbol, una de las que aún se puede disfrutar. El eco llega a todos los rincones lo bueno de este ‘arduo enfrentamiento’ es que ocurre en cada calle, en el restaurante y en la Plaza Roja, allí a donde vaya alguien vestido con la camiseta del país que sea.

Los uruguayos, que presumen de su historia mundialista, ‘disparan’ primero: “Volveremo, volveremo (sin S, vos sabés), volveremo otra ve, volveremo a ser campeone, como la primera ve”.

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Hinchas de Uruguay en Rusia: "volveremos, volveremos"
Así se hacían sentir los charrúas a pocos días de empezar el Mundial.

Y luego están los emotivos hinchas de Irán, para quienes no hay traductor posible. ¡No sirve con los rusos, iba a servir con ellos! Lo suyo se escucha más así, entre manoteos y una vuvuzela que alguien logró ingresar a pesar de la prohibición de usarlas: La mala fortuna es que se encuentran con México y a la hora de armar barullo, pocos en el mundo superan sus ‘armas’.  “Canta y no llores, cielito lindo…” y asunto resuelto a su favor.

Y un día en Moscú, a pocas horas de la inauguración de la Copa, pasa así, entre gritos y ‘ofensas’ que no son nunca respondidas más que con palabras. Tienen eso los Mundiales: suceden cosas extraordinarias alrededor de lo que para algunos es una banalidad y para otros, más importante que la más respetable religión.

Triste desconocer la obviedad y no copiar el método del canto, y en vez de eso elegir siempre una nueva guerra. Lo bueno es que queda la excusa de refugiarse aquí, en un Mundial, una vez al menos cada cuatro años.

Jenny Gámez
Editora de FUTBOLRED desde a Rusia

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