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Viernes 3 de febrero de 2012 - Actualizado hace

Las grandes tragedias en los estadios de fútbol

Caos en el estadio Port Said de Egipto.

Resumen de Agencias

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Con tintes políticos como ocurrió en Egipto, o sin ellos, hay barbarie en los tiempos del Interet.

Cuando parecía que morir en un estadio de fútbol era un tema del pasado, el mundo se estremeció, este miércoles, con la muerte de 74 personas en Egipto, y no solo por la magnitud de la tragedia, sino por la barbarie que sigue latente en los tiempos del Internet y las redes sociales.

Los videos y las fotos tomadas en el estadio de Port Said, en la ciudad egipcia del mismo nombre, donde ocurrió la catástrofe, permiten observar a miles de personas en una estampida violenta, lanzándose a la cancha desde las tribunas para perseguir a los jugadores de los equipos Al Masry y Al Ahly, que acababan de disputar un partido de la liga profesional de ese país.

Seguidores del Ahly, de El Cairo, el equipo más importante de Egipto y uno de los más reconocidos de África, llevaron pancartas ofensivas contra los del Masry, lo que caldeó los ánimos desde antes de comenzar el encuentro.

Cuando el árbitro pitó el fin del juego, con victoria del Masry 3-1, un hombre, supuestamente hincha del Ahly, saltó a la cancha con una barra de hierro, lo que hizo que miles de seguidores del Masry se lanzaran contra él y los jugadores visitantes.

Decenas murieron aplastados cuando intentaban escapar, al tiempo que hinchas del Ahly fueron linchados y otros, arrojados a la cancha. Algunos agentes de la Policía hicieron disparos al aire, lo que generó pánico y caos.

Se acusa a la Policía por permitir la entrada al estadio de un puñado de aficionados con cuchillos y bengalas. Pasadas 48 horas de la tragedia, todo apunta a que tuvo un trasfondo político, pues al parecer los hinchas más violentos del Ahly son partidarios del derrocado presidente de Egipto Hosni Mubarak.

"La Junta Militar, que gobierna desde la caída de Mubarak, quiere demostrar que el país se desliza hacia el caos y la destrucción. Son gente de Mubarak y aplican la misma estrategia que seguía él cuando se proponía como única alternativa al caos", dijo a la agencia Reuters Mahmud al-Naggar, miembro de la Coalición de la Juventud Revolucionaria en Port Said.

Entre tanto, seguidores del Masry declararon que entre ellos, en el estadio, detectaron la presencia de 'infiltrados'. La tragedia se convirtió el mismo miércoles en un acto político nacional, con gritos contra la Junta Militar.

El jefe de la Junta, mariscal Mohamed Tantaui, decretó tres días de luto en Egipto y ordenó la suspensión indefinida de la liga egipcia. La masacre hizo que toda la cúpula directiva de la federación de fútbol local fuera cesada y que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, lamentara lo ocurrido y exigiera a las autoridades del país "una respuesta apropiada".

Mientras, este jueves unas 400 personas resultaron heridas en el centro de El Cairo por enfrentamientos entre hinchas del Al Ahly y las fuerzas de seguridad.

La guerra del fútbol

La violencia en las canchas, lo sabemos, no tiene nada de nuevo. Por eso, por su ingrediente político, la de Port Said recordó la guerra entre El Salvador y Honduras, en 1969, que se desató por tres partidos entre las selecciones nacionales de ambos países en las eliminatorias al Mundial de México-70, pero que tuvo su raíz en los conflictos sociales y económicos que venían de antes, entre las dos naciones.

El enfrentamiento bélico se originó el 14 de julio de 1969, 17 días después del tercer y definitivo choque futbolero, que tuvo lugar en Ciudad de México y en el que que la selección de El Salvador ganó 3-2 en la prórroga, para, a la postre, clasificar al mundial.

El encuentro de ida se jugó en Tegucigalpa, el 6 de junio, y lo ganó Honduras 1-0, y el de vuelta, el 27 del mismo mes en San Salvador, con triunfo 3-0 para el equipo local.

"Hemos roto las relaciones con El Salvador. Posiblemente haya una guerra", declaró minutos después de terminado el tercer partido el coronel Armando Velázquez, embajador de Honduras. El fútbol fue el detonante del conflicto bélico que se extendió hasta el 20 de julio y dejó entre 2.000 y 6.000 personas muertas y más de 15.000 heridos.

El periodista polaco Ryszard Kapuscinski, que viajó en aquel entonces a la región, escribió el libro La guerra del fútbol, en el que analiza el tejido de problemas sociales y políticos entre El Salvador y Honduras, que se prolongaron hasta 1980, cuando ambas naciones firmaron el Tratado General de Paz, en Lima.

De Lima a Inglaterra

Aunque no por motivaciones políticas, el 24 de mayo de 1964, precisamente la capital peruana fue escenario de una de las tragedias más absurdas de la historia del fútbol. En el estadio Nacional de Lima murieron 340 personas después del partido entre la selección de ese país y la de Argentina, que disputaban el cupo a las olimpiadas de Tokio.

Argentina ganaba 1-0 y a dos minutos del final del partido el árbitro anuló el gol del empate peruano, lo que provocó la ira de los aficionados locales. Uno de ellos saltó a la cancha para agredir al juez. En seguida, los policías soltaron a los perros, que se abalanzaron sobre el invasor, y esta imagen hizo que cientos de personas se lanzaran al campo de juego y se desatara una violenta gresca de todos contra todos.

Como muchas puertas del estadio estaban cerradas aún, la afición se agolpó de tal manera que generó la muerte, por asfixia, de la mayoría de las 340 personas que fallecieron.

También es famoso el episodio ocurrido en Moscú el 20 de octubre de 1982, en el estadio Lenin. Cientos de aficionados, que abandonaban el escenario antes de terminar el encuentro entre el Spartak local y el Haarlem de Holanda, por la Copa Uefa, se devolvieron apurados a festejar el segundo tanto del equipo ruso.
El estropicio dejó 67 muertos y más de mil heridos.

La primera escena de muerte masiva que fue vista en directo, a través de la televisión, sucedió el 29 de mayo de 1985, en el estadio de Heysel (Bélgica), durante la final de la Liga de Campeones de Europa, entre Juventus de Italia y Liverpool de Inglaterra. Debido a la provocación entre los hooligans ingleses y los 'ultra' italianos, allí murieron 39 aficionados y hubo un saldo de 600 heridos.

Peor fue la 'tragedia de Hillsborough', en Sheffield (Inglaterra), el 15 de abril de 1989, durante el partido entre Liverpool y Nottingham Forest, en semifinales de la Copa de la Asociación de Fútbol de Inglaterra. Aquel día, 96 personas murieron aplastadas contra las vallas del estadio a causa de la enorme avalancha. El desastre originó la elaboración de drásticas medidas de seguridad por parte del Gobierno británico para combatir a los hooligans y se ordenó remodelar todos los estadios del Reino Unido.

En Colombia también

Tres hechos sangrientos se han producido en Colombia. El primero fue el 11 octubre de 1981 en el estadio Alfonso López de Bucaramanga, durante el partido entre el equipo de esa ciudad y el Junior de Barranquilla. Cuatro personas fallecieron y al menos 100 resultaron heridas después de la estampida que generó una serie de tiros al aire que al parecer hicieron miembros del Ejército para controlar la batalla campal que protagonizaban los hinchas.

El 18 de noviembre del mismo año, 17 hinchas fallecieron aplastados y hubo 38 heridos en el estadio Manuel Murillo Toro de Ibagué, al caer una parte de la tribuna occidental del segundo piso, durante el juego entre Tolima y Cali.

El 17 de noviembre de 1982, en el estadio Pascual Guerrero de Cali murieron 24 personas y 163 quedaron heridas al asfixiarse contra las barandas del primer piso, por la estampida que provocó un grupo de hinchas que lanzaron bolsas plásticas con orines desde el segundo piso.
 
Gabriel Briceño Fernández
Editor de Futbolred.com
Gabbri@eltiempo.com
En Twitter: @gabbritter

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