Fútbol Femenino

'Cata' Rubiano, arquera que dejó todo en EE.UU. para jugar en Colombia

Llegó a Cúcuta y no se arrepiente de haber dejado su trabajo y universidad para cumplir su sueño.

FOTO: Archivo particular

Catalina Rubiano tiene padre colombiano y madre estadounidense.

Marzo 08, 2017

Catalina Rubiano Cunningham tenía toda su vida hecha en Estados Unidos, más precisamente en New Orleans, ciudad en la que nació hace 23 años. De padre colombiano: Andrés Rubiano y de madre norteamericana, Debby Cunningham, la joven golera dejó todo en su país de origen para venirse a su otra casa: Colombia y cumplir el sueño de jugar al fútbol profesional.

Desde los 9 años, Catalina ha estado debajo de los tres palos, en clubes de su colegio y también en la Universidad Estatal de Luisiana, recinto en la que tuvo una beca por tres años y además se graduó en Sociología.

Ella renunció a la Universidad, en la que también estaba cursando otra carrera: Geología-iba en el tercer semestre-, cuando se enteró por parte de una amiga colombiana que estudiada con ella, que en Colombia iba a disputarse una Liga profesional de fútbol.

“Terminé mi carrera ahí, que era cinco años, pero sólo jugaba tres. También estaba estudiando Geología y lo paré todo para venir a jugar acá, para cumplir un sueño que siempre he tenido”, contó Rubiano muy emocionada en charla con FUTBOLRED.

Rubiano Cunningham reveló que en primera instancia habló con gente de Santa Fe, pero dudó en venir porque era una época en la que no había culminado el semestre en Geología. Sin embargo, su amiga colombiana le volvió a decir que había otro equipo en el que fácilmente podría encajar y era el Cúcuta Deportivo Gol Star.

“En la Universidad de Luisiana yo tenía una compañera que también es colombiana, de Bogotá, se llama Gabriela Maldonado y ella me contó cuando iba a comenzar la Liga y me dijo que era una oportunidad para mí venir a jugar fútbol profesional, eso me interesó mucho.

Yo estaba hablando con Santa Fe, pero en ese momento no quería venir, era en octubre del año pasado, estaba muy ocupada con mis estudios y trabajo, pero en enero hablé otra vez con Gabriela y me contó que había otro equipo: el Cúcuta y era basado en Gol Star. Ahí tenía muchas conexiones y me pusieron en contacto, era una oportunidad que no podía pasar, no sé por qué cambio, pero como terminé el semestre de Universidad no sentí que tuviera algo para quedarme, ya estaba más libre”, reveló Catalina.

La guardameta de Cúcuta Gol Star es una de las jugadoras con más reconocimiento en su club. Foto: archivo particular.

La decisión la tomó de inmediato, se la comunicó a sus padres y también les informó a sus maestros en la Universidad, en la que además era asistente en el equipo de fútbol. En el supermercado en el que trabajaba los fines de semana, también les comunicó a sus jefes y compañeros que renunciaba por venir a Colombia a jugar fútbol en la Liga Femenina.

“Mis papás entendieron que era algo con que quería hacer toda mi vida, que era un sacrificio dejar mi trabajo, mis estudios, pero ellos también estaban de acuerdo que era algo importante que tenía que hacer. Todos en el supermercado estaban felices por mí porque sabían que el fútbol era muy importante. Con respecto a los profesores de la Universidad, entendieron y me apoyaron, que cuando quisiera volver ahí tenía mi puesto”, complementó.

Y es que Catalina tenía su vida resuelta en New Orleans, además de trabajo y estudios, contaba con su familia: no tenía necesidades ni inconvenientes. Ella sólo pensaba en cumplir su sueño de actuar profesionalmente y venir a Colombia no representó un sacrificio, pues esta nación personifica su segundo hogar.

“Estaba muy feliz y cómoda con mi vida en Estados Unidos, la decisión de venir yo sabía que iba ser difícil a veces, iba a ser un sacrificio en un buen sentido, pero yo sabía que era la mejor decisión que podría tomar: jugar fútbol profesional era un sueño para mí y mejor que era en Colombia, eso es más especial porque éste es mi otro país, Estados Unidos y Colombia son de la misma importancia para mí, yo crecí allá (Estados Unidos), pero toda mi familia colombiana estaba allá, crecí con la cultura”, manifestó la golera de Cúcuta.

La joven, de 23 años, está bastante contenta en el club ‘motilón’, sus compañeras las recibieron con los brazos abiertos y se siente muy en familia. Con un no rotundo dice que no se arrepiente de su decisión, pues además de estarse formando como deportista, también está siendo una mejor persona.

“No me arrepiento de nada, todo valió la pena, no tengo remordimientos; estoy muy contenta. Es un reto bonito para mí y además me hace crecer como persona, en Cúcuta me siento en familia”, concluyó.

Con esta acción, Catalina demostró que vale la pena renunciar a ciertas cosas para lograr los sueños. Ella ahora vive su mayor ilusión, no se conforma y va por más con el Cúcuta, equipo que está invicto en el Grupo B con 9 puntos de 9 posibles.

Marianella Ramos Castro
Periodista de Futbolred
rammar@eltiempo.com
En Twitter: @Nella_Ramos

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