¡Para olvidar y no repetir! Los grandes fracasos de la Liga I-2018

¡Para olvidar y no repetir! Los grandes fracasos de la Liga I-2018

La eliminación del campeón y del subcampeón y otros lunares del primer torneo del año.

Fracasos Liga

Tres grandes se quedaron afuera de los ocho.

Foto: EFE, Jhon Jairo Bonilla y Mauricio Moreno/CEET

07 de mayo 2018 , 05:05 p.m.

Hay muchas maneras de abordar el tema del no cumplimiento de las metas en un equipo, pero la más honesta es decirle por su nombre: fracaso.

Fue eso, exactamente, lo que pasó con Millonarios, campeón vigente de la Liga; con Santa Fe, subcampeón; con América, que es uno de los grandes del país, y en menor escala, con Pasto y Bucaramanga. Aquí, una mirada, caso por caso.


Millonarios, víctima de sus errores


El campeón de la Liga II 2017, el que les dio a sus fieles hinchas la estrella 15, se ha ido desmoronando apenas un par de meses después.

Consciente de la necesidad de reforzarse, pensando en la defensa del título y la Copa Libertadores, confió en cuatro jugadores: el arquero Wuilker Fariñez, tal vez el más rendidor de todos, titular y seguro a pesar de su Juventus; Roberto Ovelar, quien llegó lesionado )lo sabían en el azul) y hasta hoy su aporte es nulo pues nunca salió realmente de la enfermería; Santiago Montoya, con poco peso en los minutos que tuvo y hoy lesionado de gravedad; y César Carrillo, un volante de marca con gran prestigio en Jaguares pero chispazos en Millonarios.

Hoy el equipo de Russo, quien debió ausentarse por temas de salud prácticamente durante lo que va de la Liga, está fuera de la competencia y con grave riesgo de salir también de la Copa Libertadores, donde es último de su grupo. Sí, le tocó con Corinthians, Independiente y Lara, durísimo. Pero ni siquiera tuvo fútbol para abrirse camino: repetitivo en las opciones de ataque, lejos de la efectividad de la salida por los costados que le dio el título el año pasado, dependiente en exceso de lo poco bueno que hizo Ayron Del Valle y con los eternos pecados en la marca sin solución.

Santa Fe, una enorme decepción

El caso de Santa Fe fue una sola larga tristeza desde diciembre de 2017. Primero perdió el título con el rival de patio y desde entonces se fue desmorando, hasta ser una sombra del equipo contundente de la última temporada.

El drama tuvo todos los ingredientes: los refuerzos se redujeron al uruguayo Rodrigo Betancourt, quien confirmó en Bogotá la razón por la cual va por el récord de Abreu: ¡no es refuerzo de nadie!; Armando Vargas, quien se fue por bajo rendimiento en su momento y esta vez no dio señales de mejoría y Brayan Fernández... Que si Macnelly, que si ‘Manga’ Escobar, que un extranjero más, pero al final no llegó nadie y el grupo quedó corto para la exigencia.

Unos más, otros menos, fueron todos pedidos por el técnico Gregorio Pérez, quien un día dijo ante los periodistas que ni sabía si el presidente del club, César Pastrana, estaba en el país, y después contó que cuando volvieron a hablar fue para notificarle su salida del club.

Fue una jugada fatal y absolutamente inoportuna sacar al DT avanzada ya la Liga y con el compromiso de la Copa Libertadores pendiendo de un hilo: no resolvió nada y en cambio el relevo fue una señal de improvisación, que aún hoy paga el buen Agustín Julio, graduado como técnico en medio de la emergencia del club de sus amores. Todo mal y puede ser peor, porque se iría Morelo (uno de los pocos rescatables) y aparte urge una cadena de milagros para que el rojo siga vivo en Copa y salve la temporada.

América mostró todas sus miserias

Enero fue una invitación al sueño de la estrella 14: en la pretemporada era el América de ‘Polilla’ Da Silva un homenaje al juego rápido, alegre, letal y en mayo se volvió todo una pesadilla. Se fue Da Silva, sin respuestas ya para la crisis de un grupo en el que confiaba, sacrificio injusto que evidenció, entre otras cosas, la división interna de los jugadores y la improvisación de la directiva, que argumentó quiebra económica para justificar su mala gestión.

América contrató para 2018 a Avimiled Rivas, Danilo Arboleda, Kevin Ramírez (URU), Harrison Canchimbo, Cristian Dájome, Jefferson Cuero, Carmelo Valencia, Pablo Armero, Yamilson Rivera y Félix Micolta.Y no fueron capaces de lograr lo que los Bejarano, Herner, Blanco y Martínez Borja, que evitaron el descenso del rojo con dos semifinales en los torneos de 2017. Ahora resulta que son muy caros, como si en la presidencia contrataran primero e hicieran las cuentas después.

Aunque al verdad es que sí son caros para su mínimo aporte en la Liga, de donde se despidieron de las opciones antes de la última jornada, y para el ridículo que hicieron en la Copa Suramericana, de la que fueron eliminados no por River ni Boca ni Independiente: ¡por Defensa y Justicia!

Y para coronar el absurdo le entregaron el equipo a un cuerpo técnico portugués, de mal reporte en Bogotá con las inferiores de Millonarios y con claras evidencias de inexperiencia en la Liga. Este sí era barato, y por eso mismo intrascendente. Cosas que pasan cuando lo único que importa es la plata.

Pasto, el sueño inconcluso

La noble intención del técnico Flabio Torres comenzó como un ambicioso proyecto y terminó como una inversión cara e ineficiente.

Atentos a la lista de refuerzos: Luis Carlos Arias (DIM), Ernesto Hernández (Arquero), Luis Tipton (América), Jonathan Lopera (DIM), Giovanny Martínez (Cortuluá), César Quintero (Caldas), Jairo Molina (Dorados de Sinaloa), Carlos Rúa (Tigres), Víctor Aquino (Deportivo Táchira), Gilberto 'Alcatráz' García (Defensa), Darío Rodríguez (Delantero), Dhawlin Leudo (Melgar Perú), Edinson Toloza (Junior), Ricardo Delgado (Valledupar), Michael Ortega (Once Caldas), Jimmy Valoyes (Cortuluá), Samuel Cáceres (PAR), Maurico Casierra (San Martín-ARG)

Se fue el semestre y no hubo tiempo ni método para poner de acuerdo a tanta gente. Y lo peor es que el descenso sigue ahí, cada vez más cerca para aquellos que, anticipadamente, se despidieron de los cuartos de final de la Liga.

Bucaramanga, de tropiezo en tropiezo

Los refuerzos llegaron a la gerencia, a la dirección técnica –Diego Cagna- y al equipo: el central Dayrin González (La Equidad), el creativo Kevin Salazar (Santa Fe), el mixto Juan Jiménez (Fortaleza) y, más que nada, Sherman Cárdenas y Michael Rangel, los hijos de la tierrita.

Era pura ilusión verlos luchar contra el agobiante descenso junto a los James Aguirre, Javier Barros, Martín González, Lewis Ochoa, Brayan Rovira, John Pérez, Gabriel Gómez, Franco Arizala o Sergio Romero. Y se quedó apenas en eso: el equipo fue eliminado de cuartos anticipadamente y el famoso argentino Cagna –costoso para su aporte- tuvo que volver a su país.

Igual que el Once Caldas, por ejemplo, su meta era avanzar a cuartos o semifinal para huir del descenso. Ni lo uno, ni lo otro, sino todo lo contrario: la crisis se le ha vuelto pan de cada día al Bucaramanga. 

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