Miércoles 19 de noviembre de 2008 - Actualizado hace
Buena asistencia la que se dio en el estadio El Campín en el duelo entre Colombia y Uruguay.
Fernando Ariza/ EL TIEMPO
Ni el pobrísimo partido de los laterales colombianos, ni la falta de efectividad en ataque, ni mucho menos el tempranero gol de Sebastián Eguren, lograron acallar a los asistentes a El Campín.
Como verdaderos héroes, los más de 35 mil asistentes al juego entre Colombia y Uruguay jamás se cansaron de apoyar a la Selección, que pese a ir perdiendo desde el primer cuarto de hora siempre recibió desde las gradas el apoyo de un público incondicional.
El aliento del público empezó desde muy temprano. Faltando 15 minutos para las seis de la tarde los altavoces del estadio El Campín empezaron a escupir, uno por uno, los nombres de los jugadores titulares de la Selección Colombia. El primero en ser nombrado fue Agustín Julio, arquero de Santa Fe, y el aplauso atronador retumbó por todo el escenario, como si se tratara del anuncio de una estrella de rock que está a punto de saltar a la tarima para empezar a cantar.
Pero esta 'banda' tenía más de un integrante y los nombres que le siguieron al del portero cartagenero también llegaron acompañados de una ovación. El último en ser nombrado (solo mencionaron a la titular) fue Radamel Falcao García, ese delantero que a punta de goles transmitidos por la televisión argentina se ha sabido ganarse un espacio de privilegio en el corazón de los aficionados. El aplauso que se oyó luego de su presentación fue apenas el preámbulo de una noche en la que el público fue fundamental.
Y es que pese a la baja temperatura en la noche capitalina, el público nunca se dejó contagiar por frío. Los tambores nunca se callaron y las palmas no dejaron de aplaudir. Las gargantas entonaron una y otra vez el grito de "Colombia, Colombia" y cada esfuerzo de los jugadores locales fue premiado con un generoso un aplauso.
¿Los visitantes? En el costado suroccidental, bien pegados a la malla, estaban los únicos uruguayos presentes en las gradas. Un grupo de no más de 50 valientes que observaron con paciencia el partido y que duras penas se hicieron notar en el gol de Eguren, pero que celebraron con estruendo el pitazo final.
Pero claro, los partidos se definen abajo, sobre la grada, y no fue mucho lo que el público pudo hacer por el marcador. Sin embargo, Bogotá demostró que, al menos por afición, es buena plaza para la Selección.
Anterior Articulo 22 de 30 en Eliminatorias Siguiente
Publicidad