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Miércoles 19 de noviembre de 2008 - Actualizado hace

Tras los malos resultados obtenidos en los partidos frente a Urugiay y Chile, La Federación Colombiana de Fútbol decidió que Jorge Luis Pinto no seguirá al frente de la Selección Colombia.

AFP/Rodrigo Arangua

Jorge Luis Pinto gritó, sufrió, reclamó y perdió el invicto con la Selección

El director técnico del equipo nacional vivió el partido de una manera muy especial. La tranquilidad sólo le duró nueve minutos y después de ese lapso no paró de gritar. Al final se fue inconforme.

Futbolred vivió el partido muy cerca del entrenador nacional. Observó sus ademanes, escuchó sus gritos de inconformidad, las indicaciones a sus futbolistas, los reclamos airados al árbitro y lo escoltó en cada paso que dio.

El final del compromiso que derivó en la primera derrota de la Selección Colombia en las eliminatorias hacia el Mundial de Sudáfrica 2010, lo encontró muy solo al técnico Jorge Luis Pinto.

Su mano derecha limpió su rostro. Giró su cabeza a la derecha y a la izquierda y de esa forma calificó como reprobado la actuación de sus dirigidos y el resultado impensado que obtuvo la noche del sábado en el estadio El Campín.

Pinto, vestido en un impecable traje azul, apoyado en unos brillantes zapatos café y con una distinguida corbata roja, solo tuvo nueve minutos de calma en las adyacencias del banco de suplentes donde vivió el séptimo partido por las eliminatorias mundialistas.

El arranque del partido lo tuvo muy tranquilo. No musitó  palabra. No levantó sus brazos y tampoco dio media vuelta para hablar con sus asistentes. Las dos llegadas que tuvo Hugo Rodallega le hicieron pensar que todo iba saliendo como él lo había pensado.

Al minuto diez llamó a su asistente técnico, José 'Cheche' Hernández, le habló al oido y con un movimiento de manos dejó ver que quería más juego colectivo y más salida por el sector derecho con Camilo Zuñiga.

El gol de Uruguay lo sorprendió. Buscó una respuesta en una mirada profunda hacia el área donde saltó muy solo Eguren y luego de dar cinco pasos sacó de su bolsillo derecho el papel con el que confirmó que Freddy Guarín era quien debía marcar al mediocampista charrúa. Ese papel lo dobló, giró su cabeza y lo guardó, pero en el bolsillo izquierdo del pantalón.

Un minuto después, a los 16', Pinto dejó ver su total inconformidad con el juego de Colombia. La imprecisión de Fabián Vargas, las malas salidas de Camilo Zuñiga por derecha y las perdidas de Giovanni Hernández por sector izquierdo eran las repetitivas quejas del entrenador nacional.

A los 35' Pinto tomó la primera decisión de la noche. Mandó a calentar a Macnelly Torres y a los 40' conversó con 'Cheché' Hernández y allí definió que el partido para Fabián Vargas se había terminado.

Los gritos no se detuvieron. El entrenador le pedía más sacrificio a Falcao García. Le suplicaba a Giovanni Hernández que se juntara más con Camilo Zuñiga y le pedía a Fredy Guarín que fuera más preciso en la entrega del balón.

Para la segunda parte fue el último del equipo nacional en salir. Se le vio tranquilo con un vaso plástico en su mano derecha tomándose un tinto que lo acompañó durante diez metros. Las primeras jugadas no le generaron gritos, pero sí le permitieron ver y detallar cada uno de los movimientos de sus dirigidos. Analizó a cada uno y luego de ello llamó a su asistente para compartir opiniones sobre los primeros minutos.

A los 10' movió su cabeza. Le hizo señas a Dayro Moreno quien corrió y escuchó las indicaciones del entrenador quien le pidió que jugara por el sector derecho, pero que luego, cuando hiciera entrar a Tressor Moreno se ubicara por izquierda.

A los 18' volvió a girar su cabeza, volvió a levantar su brazo derecho y llamó a Tressor Moreno para que reemplazara a Giovanni Hernández. Luego, comenzaron sus reclamos hacia el árbitro Gaciba tras la demora en el juego del arquero Castillo.

Al minuto 30, Pinto, llamó cuatro veces al arquero Agustín Julio y fue por un silbido del preparador físico, Freddy Amazo, que el guardavallas se acercó al entrenador para escuchar las indicaciones.

Los minutos pasaron y las respuestas no aparecían. Los brazos se siguieron moviendo. Continuaron los reclamos, los gritos y en una acción polémica en el área ingresó al campo de juego. Pidió penal y dejó escuchar varios insultos que se esfumaron sin destino final.

El final del partido llegó. Pinto cerró los ojos. Apretó los dientes, bajó los brazos y transmitió toda su inconformidad. Buscó respuestas, pero no las encontró. Observó a sus dirigidos que se reunieron en la mitad del campo para salir todos juntos y decidió marcharse. Junto a la línea de cal caminó diez metros, se metió en el túnel inflable, fue iluminado por el flash de las cámaras y evitó cualquier micrófono que se le cruzó.

El reloj marcaba las 8:16 de la noche. El entrenador comenzaba así una noche triste donde gritó, sufrió, reclamó y perdió el invicto con la Selección.

Leonardo A. Duque Soto
Periodista Futbolred

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