La chilena, oda al fútbol que Colombia canta

La chilena, oda al fútbol que Colombia canta

Los goles de James y Vladimir Hernández volvieron a despertar la admiración por esta jugada.

Momento de la chilena de James Rodríguez contra Betis.

Momento de la chilena de James Rodríguez contra Betis.

Foto: Cortesía Real Madrid

02 de septiembre 2015 , 06:59 a.m.

La chilena es un monumento al fútbol a través de la acrobacia. Puede ser la forma de definir más espectacular que tiene el fútbol. Siempre que un futbolista toma vuelo, de espaldas a la portería, levanta una pierna para tomar impulso y luego la otra para rematar, si la pelota termina en las redes, el estallido de alegría es inmediato, incluso en el equipo vencido, que logra paliar en algo la tristeza con algún aplauso.

Es una jugada que incluso llegó al cine. La hizo el brasileño Pelé, en la película Escape a la victoria, en 1981: el filme cuenta la historia de un partido que se jugó en la Segunda Guerra Mundial entre prisioneros de los aliados y una escuadra alemana. Pelé, jugando como el cabo Luis Fernández, empató el partido con un golazo de chilena que aplaudieron hasta los militares del Tercer Reich.

Un gol de chilena, hecho desde afuera del área, en un partido contra Inglaterra, el 13 de noviembre del 2012, le permitió al sueco Zlatan Ibrahimovic ganar el premio Puskas al mejor gol del 2013, otorgado por la Fifa. Y dos jugadores colombianos (James Rodríguez, una de las figuras del Real Madrid, y Vladimir Hernández, talentoso mediocampista del Junior de Barranquilla) lograron goles de chilena este fin de semana. Para seguir aplaudiendo.El origen

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¿Chilena, chalaca o bicicleta? El mundo conoce esa jugada con esos tres términos (el último, más en Brasil que en el resto de América). Incluso, en inglés, a la jugada se le llama bicycle kick (tiro de la bicicleta). Pero, por más que el término ‘chilena’ sea hoy el más conocido, el origen de esta jugada es peruano.

Cuenta el periodista Jorge Barraza que en el puerto del Callao se vieron las primeras acrobacias de espaldas con el balón. “Las crónicas de época relatan que los propios chilenos la llamaban chalaca, pues se la habían visto practicar a los morenos peruanos del Callao, a quienes les dicen chalacos, en los primeros enfrentamientos futboleros entre ambos países”, escribió Barraza.

¿Entonces, si nació en Perú, por qué se le llama chilena? La presentación en sociedad de la jugada se dio en la Copa América de 1916, en Argentina. Un zaguero de la selección chilena, Ramón Unzaga (que ya la había hecho en enero de 1914 en el estadio El Morro, de Talcahuano, donde hay un monumento para homenajearlo), sorprendió a sus rivales al rechazar la pelota volando en el aire. Qué paradoja: la jugada tomó fama primero como acción defensiva... Y lo más curioso: Unzaga no era chileno de nacimiento: vio la luz en Bilbao (España).

Los periodistas argentinos que cubrían el torneo, que no sabían que en Perú ya se hacía, decidieron bautizarla chilena. Y los chilenos fueron los primeros en aceptar la denominación.

El salto a la fama mundial se dio en 1927, cuando el Colo Colo realizó una gira por España. En ese viaje, David Arellano, el primer gran ídolo del fútbol chileno, realizó varias veces la jugada y los medios españoles hicieron eco de la jugada con su nacionalidad. La leyenda aumentó por la trágica muerte de Arellano en ese mismo viaje, el 3 de mayo de ese año, víctima de una peritonitis por un golpe en el estómago en pleno partido. Una franja negra encima del escudo en la camiseta de Colo Colo lo recuerda a diario.

La discusión entre chilenos y peruanos por la paternidad de la jugada es eterna. En mayo del año pasado, Claudio Pizarro, delantero peruano del Bayern Múnich, le marcó un gol al Hamburgo. La cuenta de Twitter del club en español felicitó a Pizarro por su gol de “chilena”. Más se demoraron en dar clic para enviar el saludo que los peruanos en replicar.

En Brasil, a la chilena (o chalaca) le llaman bicicleta. Y mencionan como creador a Leonidas da Silva, el goleador del Mundial de 1938. La hizo por primera vez en un partido amistoso contra Portugal y el técnico rival protestó airadamente: pidió que se anulara el gol porque, según él, no se podía rematar de espaldas al arco. Fue tan popular que, tras su retiro, una marca de chocolates le pidió permiso para usar su figura haciendo una chilena en sus etiquetas.

La chilena, chalaca, bicicleta, tijera o como quieran llamarla no pierde vigencia y siempre será bella, no importa en qué estadio se marque. Lo dice el propio Vladimir Hernández, en tono jocoso: “La única diferencia es que James juega en el Real Madrid y yo en Junior”.

José Orlando Ascencio
Subeditor de Deportes EL TIEMPO

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