Geraldine, la hermana de Edwin Cardona que juega en Formas Íntimas

Geraldine, la hermana de Edwin Cardona que juega en Formas Íntimas

La futbolista brilla en la Copa Libertadores femenina, que se disputa en Medellín.

Con 21 años, Geraldine sueña con llegar a la Selección Colombia.

Con 21 años, Geraldine sueña con llegar a la Selección Colombia.

Foto: David Sánchez/ETCE

31 de octubre 2015 , 10:13 a.m.

Quizá fueron muchos los aficionados que gritaron con ahínco el gol de Edwin Cardona contra Perú en el juego de la eliminatoria mundialista en Barranquilla.

Pero una sola persona se percató de que aquel tanto se gestó de un sacrificio que un catalogado como “rebelde” recuperó en campo propio y sacó lo último que le quedaba en el alma para correr a campo contrario y decretar un gol que le sirvió a la Selección para consolidar un duro resultado en la etapa premundialista.

Mientras todo fue furor en Barranquilla, en Medellín, su hermana, Geraldine, padecía en carne propia ese partido. “Salí tarde de trabajar y llegué tarde a entrenar por verlo, sabía que Dios lo iluminaría para que hiciera el gol”, contó Geraldine.

Ella, que le sirve a su hermano de confidente, trata de hacer su propia historia en el fútbol nacional a sus 21 años, pues disputa la Copa Libertadores femenina que se juega en Medellín con el equipo Formas íntimas.

A diferencia de sus hermanos, Edwin Cardona, que juega en el Monterrey de México, y Mateo Cardona, que hace parte de las filas del Envigado –ambos como volantes de Creación–, Geraldine juega más atrás, como volante con llegada a gol. Y ya se estrenó con anotación en el 9-1 que su equipo le propinó en la primera jornada a la escuadra boliviana, San Martin de Porres.

Y aunque su hermano Edwin sea ídolo en Atlético Nacional y Mateo comience a despuntar talento en Envigado, su corazón de hincha es del ‘Poderoso’ independiente Medellín.

“Los apoyo y tengo camisetas de todos mis hermanos, pero el corazón de hincha es del DIM”, dice casi con la misma mesura y expresividad que tiene Edwin Cardona.

Y ese parecido no es fortuito. “Con Edwin tengo una conexión especial, hablo todos los días con él y nos aconsejamos mutuamente”, confiesa la única mujer Cardona que hace magia con el balón.

A diferencia del apelativo de ‘gordo’ con el que han calificado a su hermano, Geraldine es menuda, pero eso no le impide disfrutar de helados o cualquier comida que a una chica de su edad quiera disfrutar.

Esa conexión con su hermano no solo la tiene en la sangre, también en sus brazos marcados con tinta en los que el nombre de Edwin, su ídolo, se marca en la extremidad derecha, mientras el suyo lo hace en el izquierdo.

“Amo a todos mis hermanos, pero con Edwin tengo un vínculo especial, hablo siempre con él y ha sido un gran consejero en mi carrera como futbolista y como persona”, confesó.

Su parecido con Edwin es tan marcado como el tatuaje que surca su piel. Tiene los mismos gestos, la misma mirada inocente y la misma hambre de comerse a los rivales en el terreno de juego para hacer su propia historia.

“Somos muy parecidos, tanto que las muchachas me molestan y me dicen que me motile como él”, dice en broma. Pero tan certera como la pegada de los Cardona, la misma que Geraldine heredó, está su convicción.

Quiere seguir estudiando y sacar su carrera adelante, sabe que le quedan años de fútbol y anhela que su talento la lleve a una selección Colombia.

No importa ese apellido, no importa ese parecido físico, el número 8 que comparten en la espalda o esa temible pegada que tantas redes ha vulnerado; tampoco importa la sangre o la tinta que lo une a su hermano, Geraldine quiere marcar su propia historia como volante de recuperación, y así como tiene claro la técnica y el talento de sus hermanos, así mismo tiene claro que, como volante de contención, desde que ella esté: “De aquí no pasa un jugador contrario”, dijo.

David Alejandro Mercado
Redactor de EL TIEMPO

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