Franco Armani, visto por su familia: "Soñaba con ser Fillol"

Franco Armani, visto por su familia: "Soñaba con ser Fillol"

FUTBOLRED habló con la madre y el hermano del arquero de Nacional, campeón de Copa Libertadores.

Siempre con guantes y un buzo, el de Fillol, así empezaron los sueños de Armani.

Siempre con guantes y un buzo, el de Fillol, así empezaron los sueños de Armani.

Foto: Archivo Particular

30 de julio 2016 , 04:34 a.m.

Pitazo final. ¡Nacional campeón de Copa Libertadores! Analía Rimoldi se abrazó con Federico, su hijo menor, y juntos lloraron de emoción por lo alto que había llegado Franco, hijo y hermano. Su sacrificio era premiado con el trofeo del mejor de América.

Solo la madre y el hermano menor de Armani, el héroe y protagonista de la segunda Copa de la historia ‘verdolaga’, conocen lo sufrido que fue para Franco llegar a la cúspide de su carrera, y por eso se emocionaron este miércoles: por la alegría de coronarse campeón continental.

En Casilda, provincia de Santa Fe en Argentina, FUTBOLRED contactó a la hincha número 1 del guardameta de Nacional y a su hermano menor, su mejor amigo, su compañero de habitación por años y su confidente. Ambos recordaron momentos, contaron anécdotas y llegaron a la misma conclusión: “El triunfo de Franco es gracias a su disciplina y a su entrega”.

“Franco siempre quiso ser arquero, jamás probó otra posición. Soñaba con ser Fillol, hasta tenía un buzo que le compró mi papá (su abuelo) cuando él era chico. Todavía lo guardo, porque era su referente, como el de muchos niños en Argentina”, fue lo primero que comentó Analía, madre de Leandro (exdelantero de Santa Fe), Franco y Federico, que prefirió la posición de volante central.

También tuvo un buzo de Carlos Navarro Montoya, quien estaba muy de moda porque tenía un camión en el pecho y lo vendían mucho en las tiendas deportivas. Franco no tuvo más juguetes que botines (guayos), balones, camisetas y, diferente al fútbol, una bicicleta”, añadió.

Una sonrisa detuvo las palabras de Analía. A su mente llegaron los verdaderos comienzos de Armani, antes de Nacional, de Deportivo Merlo, Estudiantes, Ferrocarril o Central Córdoba.

“Recuerdo a Franco y a Leandro jugando en la cancha que quedaba al frente de nuestra casa, que pertenecía al Club Aprendices. Era una cancha de básquetbol, pero los dos hacían los arcos y les ponían redes cosiendo costales donde venía la cebolla; ahí armaban partidos con los amiguitos que duraban horas, y también hacían torneos de penaltis, donde Franco salió ganador muchas veces”, contó la orgullosa madre, quien no se olvidó de los tantos vidrios rotos en la casa, a causa de la afición de sus hijos por el fútbol.

Franco, el reguetonero

Del otro lado del teléfono también estaba Federico. El hermano menor de Franco Armani sí que conoce su lado más extrovertido, que oculta a la prensa con la seriedad que lo caracteriza.

“Siempre que viene nos reímos todo el tiempo. Siempre ha sido serio y reservado como futbolista, pero en la casa es totalmente distinto: es divertido, le gusta ‘la joda’ (las bromas) y le gusta compartir con la familia y los amigos de toda la vida. Y le gusta jugar tenis-fútbol, aunque siempre pierde contra mi hermano y yo (risas)”.

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Leandro (izquierda), Franco (centro) y Federico (derecha), tres hermanos que aprovechan el poco tiempo que están juntos. Archivo Particular

A los tres hermanos los une la pasión por la música, especialmente por la cumbia santafesina, ritmo muy popular en Argentina. Pero, seguramente por sus seis años en Medellín, Franco se volvió un experto reguetonero.

“Aunque en Argentina se escucha bastante, él siempre nos tiene actualizados con el reguetón que se escucha en Colombia. No para de escucharlo”, mencionó Federico, quien lo recuerda como compañero de habitación, su amigo.

Otro de los gustos de Armani es la comida. Sí que lo sabe la chef favorita del cancerbero: su madre. “Come de todo, le encanta la carne, el asado, las milanesas, la tortilla de papa”, es el inventario de los platos favoritos.

Pero Analía advierte: “Ojo, que la última vez que vino a pasar vacaciones, en diciembre, se cuidó y se controló mucho. Me sorprendió, pero me dijo, ‘mamá, el otro año (2016) tengo que estar a tope para ganar algo grande con el equipo’, y así lo hizo Franco. Por eso digo que mi hijo se merece lo que le está pasando, por su disciplina y su constancia”.

Armani quiso irse de Medellín, pero encontró su fortaleza

Siempre fue buen estudiante, a pesar de que su pasión era el fútbol, era el arco. Su vida se caracterizó por su paciencia para lograr las cosas, su esmero y sus sacrificios. Como cuando aguantó la suplencia en las categorías menores de Estudiantes de La Plata hasta que Deportivo Merlo se lo llevó y lo consolidó como titular, incluso subiendo de categoría en el fútbol argentino.

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Disciplinado, esmerado y atento. Así fue Armani en su estudio y así es en su carrera de arquero. Archivo Particular

Sin embargo, hay momentos en los que la voluntad flaquea y la debilidad se apodera del espíritu. Así sucedió a finales de 2010, luego de pasar los primeros seis meses en Atlético Nacional, confinado a ser suplente de Gastón Pezzuti. Franco volvió a Argentina a pasar vacaciones, pero justo el día que tenía que volver a Colombia, se rehusó a viajar.

“Estaba triste porque no jugaba, si bien comprendía que por delante estaba otro referente como Pezzuti. Y dijo que tal vez lo mejor era buscar otro rumbo”, confesó Federico, su hermano menor.

Pero la familia se encargó de convencerlo de que volviera. “Mi esposo armó las maletas para acompañarlo hasta Medellín, allí habló con los dirigentes de Nacional y lo animaron a que tuviera paciencia, porque era cuestión de tiempo que Franco empezara a atajar; luego empezó a alternar y ya después se quedó con el puesto. Pero fueron momentos duros para mí y especialmente para él, que estaba solo en otro país”, acotó Analía.

Además, en una bella paisa encontró su mayor fortaleza. Daniela, su actual esposa, llegó a la vida de Franco Armani para convencerlo de que estaba para grandes cosas en Nacional.

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Analía y su esposo, Javier, adoran a su nuera: Daniela, la motivación de Franco Armani. Archivo Particular

“Franco está bien acompañado en Medellín por Daniela. Mi hijo es muy creyente, pero tuvo momentos duros, y ahí apareció ella, para potenciar su confianza. La queremos mucho y siempre la recibimos con los brazos abiertos”, dijo la suegra.

Mientras que Federico, añadió: “Daniela es una mujer 10. Ahora, que ya Franco es campeón de la Libertadores, espero que se animen a hacerme tío, ya es el momento (risas)”.

Pero la verdadera prueba de amor de Armani fue con Nacional, al verse tentado por una oferta muy especial del fútbol de su país. “Decirle no a River Plate, el equipo del cual fue hincha de pequeño, habla del amor por Nacional, del sueño que tenía de ganar la Libertadores y también de la confianza y el apoyo que le tienen en el equipo”, reveló su hermano.

Juan Pablo Arévalo López
Periodista de Futbolred
juaare@eltiempo.com
En Twitter: @ArevaloJuanP

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