En este caso la razón que nos ha llevado a este tema, es la de plantear un paralelo entre Bogotá y el fútbol y su industria, pero desafortunadamente enfocado a los males que los aquejan y no tanto a la pasión, belleza y deleite que los dos pueden ofrecer a sus fervientes seguidores y amantes.
Podemos empezar con cualquier tema y tal vez siguiendo la línea de blogs anteriores, la corrupción puede efectivamente ser un punto de partida, teniendo en cuenta los más recientes escándalos de corrupción de la FIFA, de los sobornos, de los pagos ilegales, los cuales se podrían fácilmente trasladar a la esfera local con el problema del alcalde, del Grupo Nule, el contralor distrital, el carrusel de contratación, que en vez de dar una imagen de transparencia y buenos manejos, deja ver que la ciudad y la FIFA están inmersas en un grave problema de corrupción. En su caso, Bogotá no tiene los dirigentes ni los controles idóneos para detener un mal crónico que desangra la ciudad, y por su parte la FIFA simplemente no tiene quien la controle, en cualquiera de los casos nada de esto le hace bien ni al fútbol ni a la ciudad.
Se puede sumar a esto que Bogotá es como un partido de barrio, en donde no hay árbitro y en donde los arcos, las líneas y las reglas convencionales no existen y se entiende que la pelota sale en donde se quiera o donde haya unos sacos, piedras o cualquier otra cosa que simule una línea. De la misma forma y debido a las múltiples obras de movilidad desplegadas en la ciudad, Bogotá es literalmente una ciudad donde las líneas no existen, no las pintan, no hay señalización adecuada y por lo tanto cada quien asume que los carriles terminan donde quieran y donde quepa su carro, al igual que en un partido de barrio esto se presta para caos, conflictos, peleas, accidentes y demás actitudes donde impera la ley del que cree tener la razón y no de quien actúa correctamente.
Lo anterior nos lleva directamente al tema de la agresividad (no se puede decir que la padecen todos, pero si la mayoría), y es que Bogotá se ha convertido en ese tipo de partidos en dónde hacer gol no es tan importante como evitar que el otro equipo lo haga, sin importar a que se deba recurrir para hacerlo. Lo mismo pasa en las calles y vías de la ciudad, donde la gente sale con un nivel tan alto de agresividad a las vías que no va pensando en llegar tranquila a su destino, sino está pensando que no va a dejar que nadie se le atraviese y al que lo haga le va a tirar el carro encima, lo va a cerrar, lo va a insultar, va parar donde no debe, va a pasarse un semáforo en rojo, entre otros múltiples problemas sin importar las consecuencias que esto conlleve.
Dentro de esto también está el dilema de quienes son responsables por hacer respetar las leyes en cada uno de sus ámbitos, como los árbitros en el fútbol que muchas veces han decidido dejarse sobornar con el fin de ganarse unos pesos para favorecer a quien ilegalmente está haciendo dinero a través de apuestas en el ámbito del fútbol, su contraparte por el lado de la ciudad está reflejada en los agentes de tránsito quienes en muchas ocasiones al ofrecimiento de una dádiva no vacilan y la reciben en vez de aplicar la ley como se debe hacer Acá no hay que seguir el dicho de hecha la ley hecha la trampa sino propender por una sociedad más recta, más honesta y por lo tanto mejor para todos quienes hacemos parte de la misma.
Otro punto de similitud entre la ciudad y el fútbol es la falta de preparación y estructuración de los planes de las entidades distritales que en varias ocasiones ya han tenido que frenar obras y proyectos importantes, esto se ve calcado en los entes rectores del fútbol también, que ante la falta de claridad y estructura de sus dirigentes, constantemente están cambiando el formato de juego de los campeonatos de fútbol, importando estructuras de otros países y afectando así al fútbol, pues no queda claro el horizonte trazado para él, para los equipos y sobre todo para los hinchas que son el alma de este gran deporte. Hay que ponerle fin a la improvisación, al constante cambio de reglas, hay que estructurar los planes de manera clara y en todas las instancias, corto, mediano y largo plazo, con el fin de que se puedan visualizar los objetivos trazados en cada nivel.
Como pueden ver, una vez más queda claro que el fútbol es el fiel reflejo de la sociedad en que vivimos, existen muchas similitudes entre ellos, y muchas de ellas sobre cosas negativas, sin embargo, estamos seguros que a futuro también haremos otro blog en donde todas las cosas buenas de Bogotá y el fútbol sean puestas sobre la mesa. En este momento es más importante trabajar sobre lo malo para que más adelante lo bueno sea mayor.
Vote a favor o en contra de este comentario [# votos]
Voto a favor del comentario Voto en contra del comentario1.Gatosnegros
En su ensayo falta; En Bogotá como en el futbol capitalino son muy pocos ya los nacidos en la ciudad, existe un regionalismo que busca sacar de los equipos y de la ciudad a los chibchas, cuantos biobogotanos forman parte de las primeras de los tres equipos de la ciudad o cuantos bogotanos ocupan hoy cargos de responsabilidad en la administración de la ciudad
Vote a favor o en contra de este comentario [# votos]
Voto a favor del comentario Voto en contra del comentario2.leopardillo
Havas sport acaba de firmar con millonarios y nacional y va detras de bavaria con selecicon colombia con arena media asi la cosa ya empieza a tener orden.
se los repito sin el animo de ofender, pero insisto que ustedes pueden ser lo mas duro en conocimiento de sport marketing a nivel nacional, pero si no venden sus conocimientos o aportan al mercado de la industria deportiva , tanto ustedes como nosotros seguiremos siendo ignorantes, salgan vendan , aporten, el que no muestra no vende, y de parrafitos con credenciales no se construye marketing.
Adelante senores que hay tela para cortar en esta region , o preguntele a las marcas que no saben que hacer con sus patrocinios en los deportes nacionales.
saludos
Adicione su comentario