De este modo, la Junta Directiva del Liverpool F.C., encabezada por su presidente Martin Broughton, estaba analizando hace varios días dos ofertas financieras interesantes que pudieran cubrir las deudas del club y darle un aire nuevo. Finalmente, el 6 de octubre, anunciaron que decidieron aceptar la propuesta del grupo NESV, la cual estaría alrededor de los 300 millones de libras esterlinas.
Por supuesto los actuales dueños del club, Gillette y Hicks, quieren bloquear a toda costa la venta del Liverpool al grupo NESV, pues argumentan que esta va en contra de los intereses del club ya que la cifra de la negociación, según su criterio, representaría una devaluación del equipo. Debido a esto, los hoy propietarios del equipo han intentado diferentes maniobras para evitar la venta, incluso intentaron sacar de la Junta Directiva al gerente y al director comercial del club para poner personas de su confianza que les permitieran frustrar la transacción.
Ante la oposición de Gillette y Hicks de vender el club, y ante las maniobras que estos han intentado para evitar la venta, la Junta Directiva ha tenido que recurrir a procesos legales para poder llevarla a cabo. Actualmente hay un caso en la Corte que se decide la próxima semana, en el cual debe definirse si la actuación de la Junta Directiva, respecto del acuerdo de venta alcanzado con el grupo NESV, es válida o no, lo cual, junto con la aprobación de la operación que debe otorgar la Premier League, son los requisitos principales que faltan para poder concretar la venta del Liverpool.
Es bueno recordar que los puntos fundamentales en los cuales se basa la decisión de la Junta Directiva para vender el club al grupo NESV, es que estos tienen una experiencia y mentalidad ganadora que está plenamente demostrada con su gestión al frente de los Red Sox de Boston, lo cual no necesariamente garantiza el éxito en este nuevo emprendimiento, ya que sus antecesores también tuvieron experiencias ganadoras antes de comprar el Liverpool. En todo caso se espera que los nuevos propietarios saquen el club adelante, teniendo como punto de partida tres puntos fundamentales: 1) Cubrir la totalidad de deuda actual del club, 2) Invertir en la nómina de jugadores para tener un equipo más competitivo, y 3) Sacar adelante el proyecto de tener un nuevo o remodelado estadio con capacidad para 60 mil espectadores.
Recordemos que la cifra de la operación en cuestión, 300 millones de libras esterlinas, es muy inferior a las expectativas de sus hoy dueños mayoritarios, los también norteamericanos Gillett y Hicks, quienes en un principio habían fijado el precio de venta en 800 millones de libras y que después rebajaron a 600. Todo esto a pesar de que ellos mismos compraron el club en el 2007 por la suma de 174 millones de libras y asumieron la deuda que a la fecha era de 45 millones de libras, números que demuestran la paupérrima gestión de los actuales dueños, quienes descaradamente y a pesar de la crítica realidad en que tienen al club actualmente, aún pretenden sacar utilidad de este negocio.
Afortunadamente el Liverpool y el fútbol aún cuenta con directivos como Broughton que velan por los intereses del club y de su fanaticada, pues de lo contrario sus actuales dueños lo llevarían a la quiebra, no si antes llevarse lo poco que queda.
Cualquier parecido de esta historia con la realidad del fútbol nacional no es más que pura coincidencia.
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