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La postal de la victoria

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No vale la pena hablar de la lección de coraje y garra que dieron los 'pelados' de la Sub-17. De cómo ellos sí pudieron y los veteranos no; de cómo ellos triunfan y los otros fracasan. Eso es tan aburrido como oír las explicaciones de Eduardo Lara cuando llegó a Bogotá después de la anodina victoria contra Paraguay (¿alguien vio los goles de Colombia en Asunción?). Dejémosle eso a algún predicador de la radio o la televisión. Eso sí, como dice mi vecino en este espacio, hay que decirles, "gracias, muchachos".

Lo que sí merece un sonrisa breve, antes de volver a la amarga realidad - la 'bolivización', la 'peruanización' de nuestro fútbol -, es ver a una selección Colombia ganarle a una selección Argentina. Pero verla desde los ojos de esos 'pelados' que amanecieron ayer con el calambre en las tripas de enfrentar a Argentina. La única Argentina de ellos, su categoría, su par, su mito. En ese equipo gaucho hay estrellas. Y los colombianos le ganaron a ese presente.

Me quedo con los minutos finales de una selección Colombia, cualquiera que sea su categoría, que le metió dos goles a Argentina. Lo dio vuelta, como dicen ellos, y los mandó de regreso a casa. Me quedo con los nigerianos celebrando los goles nuestros, más por la solidaridad de la raza que por otra cosa. Y me quedó, sobre todo, con la imagen de jugadores argentinos - cualquiera que sea su categoría, repito - envueltos en la camiseta para esconder las lágrimas, tomándose la cabeza con las manos, viviendo ese pequeño infierno de una eliminación imposible.

Celebremos eso y sólo eso. No pensemos ni empecemos a decir que ahora sí tenemos base para el futuro, que las generaciones que vienen sí nos llevarán de vuelta a un Mundial. En cinco o seis años estos mismos jugadores andarán de fiesta, comprarán cadenas de oro, llevarán chaquetas de cuero y se habrán enterado de que existen camionetas pick-up con radios estridentes y vidrios polarizados.  No olvidemos, además, que hoy en la tribuna, celebrando con los nigerianos, tal vez disfrazados de ellos, había uno que otro empresario y dirigente del fútbol colombiano.

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Perfil

Por Falta contra el balón


Eximio futbolista aún sin descubrir. Palmarés: Preseleccionado en el equipo del colegio, suplente en la escuadra de barrio, subcampeón de Winning Eleven. Características: despliegue sin balón y análisis desde la línea lateral. Exponente de la escuela real-visceralista del perder es ganar un poco. Lesiones: fractura de cuello de pie en 2002, retomada en la revista seudo-científica paraguaya de la EAM - Ex futbolistas Aficionados a la Medicina - 'Garra y dolor' (artículo titulado "Lesiones absurdas y francamente ridículas"). Foto: 'Soccer World Cup 2006'. Creative Commons License - CC. Claus M / Flickr


Descripción

"¡Falta contra el balón!" gritaban en el colegio los leguleyos del fútbol. Los que sabían que empollar el esférico como un gallina tenía que estar prohibido. Dicen los que saben de esto - que nunca leerán este blog - que la falta contra el balón sí existe. Pero ningún árbitro la pita. Los futbolistas perdieron la imaginación para hacer goles y, pero aún, para celebrarlos; los arqueros ya no salen de su celda y se rapan como cabos del Ejército; los técnicos miran el balón de reojo y cultivan sus panzas; los cronistas deportivos son predecibles como el horóscopo. Este blog pitará las faltas contra el balón. Si no las detectamos, las inventamos.

Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por Carlos Cortés Castillo y publicada el 4 de Noviembre 2009 10:54 PM.

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