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El tríade gaucho

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El desenlace de la liga argentina es todo lo que le queda al 2008 (de la Copa Mustang no hablemos, por favor). Me cuenta un corresponsal en el Sur que todas las televisoras andan en eso, porque - pará viejo - esto no se había visto hace años. San Lorenzo, Boca Juniors y Tigre quedaron primeros con 39 puntos. Sin mirar diferencias de gol ni hacer cuadrangulares ni boludeces de esas, se fueron a un triangular: en la primera salida San Lorenzo le ganó a Tigre 2-1. Si el sábado le gana a Boca, San Lorenzo es campeón y se acaba todo. No habrá necesidad de jugar Boca - Tigre (como esos deprimentes partidos por el tercer y cuarto puesto que no sé por qué todavía se hacen).

El DT de Tigre - el humilde Tigre - es un antiguo ídolo de Boca, Diego Cagna, quien también podría ser un galán de cine o un detective salvaje en París. Y el DT de San Lorenzo, Miguel Ángel Russo, estuvo sentado antes en el banco de los xeneizes. A pesar de ganar una Copa Libertadores, salió por la puerta de atrás después de fracasar en el Mundial de Clubes ("fracasado", "pechofrío", me encanta la contundencia de los adjetivos en Argentina cuando se habla de fútbol). Todos quieren venganza, como en los novelones venzolanos.

Pasé lo que pasé, Boca ya ganó algo: ver en el sótano a las gallinas. River Plate quedó último en la liga, pero por cuenta de los 'micos' que imponen los equipos poderosos, no se va para la B. Como pasa en Colombia, cuenta el promedio de los últimos torneos. Pero el problema de Boca es otro: su trauma reciente. En el epílogo del Apertura 2006 (también por esta época), Boca traía una buena ventaja que se evaporó en los dos últimos juegos. Perdió contra Lanús y Belgrano, y Estudiantes lo alcanzó y se fueron al desempate. La final, que se jugó en terreno neutral - como se deben resolver las guerras  - fue todavía peor. Boca se fue adelante con gol de Palermo, pero después Pavone y Sosa lo dieron vuelta, che, y se llevaron la estrella. Los de la banda roja se relamieron como gatos.

Estuve en Argentina ese año viendo - con algo de placer, tengo que admitir - la agonía de Ricardo La Volpe, el DT de Boca. La Volpe había regresado de México, después de fracasar un poco con la selección nacional, para fracasar un poco más en Argentina. Con su voz agría de anís y tabaco dijo que se iba si perdía; y se fue, al otro día de la derrota, con una resaca brutal (más adelante habría un canje humanitario de técnicos entre él y Russo, y Boca y Velez).

No soy hincha de Boca. No lo soy a pesar de la euforia de los tres colombianos que triunfaron allá y la seducción de ser parte de la mitad más uno. Me di cuenta de eso un año antes del papelón de La Volpe, en el Cláusura 2005. En la penúltima fecha fui a Avellaneda a ver Boca - Independiente. Metido en la barra xeneize supe que no sentía nada por ellos. Como una revelación amorosa. Le hice fuerza a los rojos, que al final perdieron 0-2. Lo hice en silencio, coreando las barras de Boca y saltando sin parar ("¡El que no salte es una gashhina!, ¡el que no sale es una gashina!...") para evitar una muerte tonta. Boca fue campeón y River, tercero. "Mierda, soy hincha de River", pensé mientras el flaco Buscetti, al lado mío en la tribuna, me besaba y me abrazaba por el nuevo título.


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Perfil

Por Falta contra el balón


Eximio futbolista aún sin descubrir. Palmarés: Preseleccionado en el equipo del colegio, suplente en la escuadra de barrio, subcampeón de Winning Eleven. Características: despliegue sin balón y análisis desde la línea lateral. Exponente de la escuela real-visceralista del perder es ganar un poco. Lesiones: fractura de cuello de pie en 2002, retomada en la revista seudo-científica paraguaya de la EAM - Ex futbolistas Aficionados a la Medicina - 'Garra y dolor' (artículo titulado "Lesiones absurdas y francamente ridículas"). Foto: 'Soccer World Cup 2006'. Creative Commons License - CC. Claus M / Flickr


Descripción

"¡Falta contra el balón!" gritaban en el colegio los leguleyos del fútbol. Los que sabían que empollar el esférico como un gallina tenía que estar prohibido. Dicen los que saben de esto - que nunca leerán este blog - que la falta contra el balón sí existe. Pero ningún árbitro la pita. Los futbolistas perdieron la imaginación para hacer goles y, pero aún, para celebrarlos; los arqueros ya no salen de su celda y se rapan como cabos del Ejército; los técnicos miran el balón de reojo y cultivan sus panzas; los cronistas deportivos son predecibles como el horóscopo. Este blog pitará las faltas contra el balón. Si no las detectamos, las inventamos.

Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por Carlos Cortés Castillo y publicada el 19 de Diciembre 2008 12:28 PM.

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