A veces pienso que el periodismo deportivo es realmente una sub-especialidad del periodismo de farándula. Sólo así se explica que los reporteros deportivos anden detrás de los futbolistas como si se tratara de clones de Paris Hilton. Pendientes de sus tragos, sus mujeres y sus fiestas. Y claro, cuando un futbolista hace un mal partido todo se explica por la vida disipada que lleva.
Me pregunto si esto se debe a la envidia que le tenemos a los futbolistas. Ellos se salvaron de la fábrica y se ganan la vida haciendo lo que uno sólo puede hacer por placer los domingos. Entonces, a nadie le parece justo que esos tipos tan incultos y frívolos la pasen tan bien. Y los periodistas asumen el rol de madres superioras o rectores de colegio - vaya uno a saber - y le dan quejas a todo el mundo. Al técnico primero. A la audiencia después.
No digo que esté bien que los futbolistas se la pasen de juerga, como parece que fue la carrera del bacán de Edmundo - de carnaval en carnaval con Romario en Río -,o como fue el Junior de Barranquilla hace un tiempo o los búlgaros en Francia' 98 (quienes al mando de Stoichkov se embriagaron como cosacos después del 1-6 ante España). Digo "parece" porque ese es precisamente el problema. Nos enteramos de que un futbolista llegó tarde a un entrenamiento por estar amanecido y ya queda etiquetado como borracho. Se dice que un jugador está en un mal momento, y si por esos días lo vieron en un bar bebiendo, se pregunta la prensa si lo que sigue es un coma etílico. ¿No será más bien al revés? ¿No será más bien que un mal día un delantero pierde el romance con la red y decide entregarse a las bebidas espiritosas para ahogar las penas? Con los futbolistas termina pasando lo mismo que con los poetas: ya no hablamos de su obra sino de su existencia.
Si un jugador es un borracho incorregible, el técnico tendrá que reservarlo para la nómina de aguateros (para que alivie la resca también, por supuesto); si siempre llega tarde a los entrenamientos, que lo manden a dirigir las barras bravas. Pero mientras juegue y haga lo suyo, que lo dejen en paz. Si yo fuera futbolista también me iría a tomar y bailar después de un partido (si meto gol, amanezco); y si no lo hiciera seguramente me volvería loco. ¿Para qué sirve meter goles si uno no puede celebrarlos fuera de la cancha con los amigos?
Afortunadamente para los cronistas moralistas de la farándula deportiva todavía quedan ejemplos como el de Jose Mourihno, que no aceptó en el entrenamiento a Adriano después de la fiesta con 'Dihno'. El 'Tanque' llegó unos minutos tarde a la práctica (con un Gatorade en la mano), y el pequeño dictador lo devolvió a la casa con un regaño. Así se hace: orden y disciplina.
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Voto a favor del comentario Voto en contra del comentario1.andresd
Buen articulo ... lo peor es que quienes menos cara para exigirle a un futbolista tienen, son los periodistas deportivos. Es que ellos no beben ? Tengo entendido que las juergas que hacen cuando viajan, son epicas.
Igual, siempre he pensado que el periodista deportivo hace lo mismo que el eunuco : le toca hablar (o escribir) de aquello que no puede hacer. Primero por que no puede, y segundo por que no sabe.
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Voto a favor del comentario Voto en contra del comentario2.teofi79
De acuerdo. Por ejemplo, si Maradona quiere celebrar su proxima victoria como DT de la seleccion argentina tragandose unas morcillas, bajandoselas con una botella de jonny walker, y completar con varios pases de su "postre" favorito, ¿que tiene de malo, che?
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Voto a favor del comentario Voto en contra del comentario3.elbro
En honor a la verdad, cuando este blog iba a arrancar, pensé que iba a ser casi tan malo como el de Santafé (Dificil de alcanzar a SC). Pero a medida que el blogger escribe me ha callado la boca. Siga palante, que escribe muy bien, cosas interesantes, con las que no siempre estoy de acuerdo, pero a las que dan ganas de respetarlas; porque se escriben con seriedad y argumentación. OJO hay un error en la descripción del Blog "Los futbolistas perdieron la imaginación para hacer goles y, pero aún, para celebrarlos..." debería ser y PEOR aún, no pero aún. Sin embargo esto no mancha el buen trabajo que usted viene desarrollando. Felicitaciones.
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Voto a favor del comentario Voto en contra del comentario4.Carlos Cortés Castillo
Elbro, gracias por los comentarios (el primero y éste), y por el error que me señaló (ya hice el cambio). Estaré pendiente del palo suyo... Saludos
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