El fin de semana pasado, en la goleada a domicilio del Cali contra el Once Caldas, Ciciliano y Fano se dijeron un par de cariños ante las cámaras. También imagino el contexto: Fano rematando todos los balones a diez metros de altura del travesaño, como si jugara fútbol americano, y Ciciliano tirándole pases demasiado largos o muy cortos. Los dos atrapados en el barrial del Palogrande, con el blanco-blanco negro-negro.
Nuestros novelones criollos son un juego de niños al lado de las ligas extranjeras. No hablo de las guerras épicas en los estadios brasileros o de los partidos con ocho expulsados en México (o de los ataques de locura - o de aburrición - de los futbolistas escandinavos); hablo del fuego amigo, las peleas internas que a veces se deslizan a los medios y que los hinchas vemos en medio de la indignación y el morbo.
David Beckham se ganó su tiquete al Real Madrid con un guayazo en la cara. Después de un Manchester - Arsenal, Ferguson entró al camerino furioso por la actuación de Beck (que se peinó todo el partido en vez de jugar al fútbol) y pateó un zapato que terminó en la ceja del modelo de futbolista (o futbolista modelo). El amor entre ellos terminó sin necesidad de ir a cenar o tomarse un café. "Tenemos que hablar" nunca fue necesario.
Los futbolistas viven sus angustias y el hincha las ignora, o sólo ve los juegos pirotécnicos, los golpes, las patadas y el abrazo. Pero los dramas de los futbolistas con su fútbol son parte esencial de su rendimiento. Tomemos los ejemplos locales: Tejada dejó de ser el Pedro Navaja del fútbol, el ídolo del América que celebraba los goles bailando con la banderilla del tiro de esquina. Ahora se ve mal de azul, rebotando entre los medios, jugando lejos del área. Todavía no marca un gol. El panameño está de muy mal humor para que venga Bedoya, un general casi en retiro que tomó bríos después de pasar por la Selección, a pegarle patadas rastreras. Bedoya, un jugador que mete más de lo que corre y que pega más de lo que quita, pero al fin y al cabo valioso.
Y Fano. Fano parece una parodia del fútbol peruano (y el fútbol colombiano es, ahora, una parodia del peruano): un jugador que parece bueno, que es bueno y que quiere ser bueno. Pero al que no se le dan las cosas. Y en ese mar de nervios tiene a Ciciliano de compañero. Ciciliano es el mensajero canchero de la empresa. El que lleva más tiempo que el mismo gerente y sabe cuándo vale la pena correr y cuando no. El que una día decide no trabajar y no trabaja, y otro día decide hacerlo y lo hace todo. El displicente talentoso, que indigna a los futbolistas aplicados.
En el fútbol los estados de ánimo ruedan más que la pelota, y salvo que el Ejército tenga un equipo - tal vez al mando de Pinto -, no vamos a ver jugadores idénticos, fotocopiados. La angustia existencial pesa mucho en la cancha. Fano y Ciciliano, como Tejada y Bedoya, son un epítome del fútbol.
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Voto a favor del comentario Voto en contra del comentario1.garnupla
Buen escrito. haber si los de deportes del tiempo se inteligentizan a si. Me gusto mucho.
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Voto a favor del comentario Voto en contra del comentario2.FritzFratz
Luis Tejada es la reencarnación de Martín García... es igual de torpe, igual de aparatoso, le mete muchas ganas, pero no más... realmente es increíble que un jugador que fue goleador en el América, cambie de camiseta y se vuelva tan malo. Pero eso pasa en nuestro glorioso torneo y no hay nada que podamos hacer.
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Voto a favor del comentario Voto en contra del comentario3.andresd
Que buen recuento ... prudente, con algo de sarcasmo, pero muy aterrizado y real.
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Voto a favor del comentario Voto en contra del comentario4.gigas
En la primera temporada con America, Luis Tejada fue suplente y lucio tal cual ud lo describe. En la segunda cuando America ya sin ninguna otra opcion en el banco, lo utilizo como jugador y le sento. Este es un jugador de darle minutos (mas que solo un tiempo) pa q arranque...asi q si lo quiere ver como fue en America le deben dar la confianza. Sinceramente no entiendo como un jugador tan pobre como Helinho es prioridad, y ya se que van a decir por los tres goles q ha metido, pero no deja de ser un paquete.
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Voto a favor del comentario Voto en contra del comentario5.gigas
No me cansare de decirlo, Bedoya hace parte de esa plaga de jugadores del futbol que no deberian existir. No solo es horrible verlo jugar, sino q juega con la expulsion en la espalda, faltas increiblemente innecesarias cerca del area (por eso lo subieron a marcar para q por lo menos no fueran penalti) y cuando todos creemos que de verdad ya esta de salida se juega el partido de su vida con gol incluido...al mejor estilo de jugadores de su calana como Guama Cardona, Ricard, Dinas entre otros. Estos jugadores antifutbol, desafortunadamente para mi, son los que para otros son valiosos.
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