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El amor por la camiseta no se compra

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Lo de 2004 fue un espejismo: ¡Bogotá está años luz de ser la gran potencia deportiva del país! Increíble: con todo el potencial, con todos los escenarios, con todos los recursos económicos, con todos los medios de comunicación arrodillados, con deportistas usurpados de otras ligas, la capital de la República regresó con gran pena y muy poca gloria al tercer lugar de los Juegos Deportivos Nacionales. El orden histórico regresó a su cauce normal y, de nuevo, las justas fueron encabezadas por Antioquia, el ganador, y Valle, el anfitrión, que libraron un sensacional duelo desde la primera hasta la última de las competencias. Bogotá, por su parte, fue testigo mudo.

Tildar de "fracaso" (¡cómo les gusta esa palabrita; ¿no se sabrán otra?) el balance de Bogotá en estos Juegos, tal y como lo hicieron los "expertos" y los "especialistas" de los medios de comunicación (¡que no son exclusivos del fútbol!) es una necedad. A lo largo de la historia, y no solo de ahora, la capital de la República estuvo a la zaga de Antioquia y Valle; y lejos, valga decirlo. Lo ocurrido en 2004, cuando las justas nacionales se realizaron en la urbe más poblada del país, fue la excepción a la regla. Esa vez, escudados en una gran cantidad de deportistas formados y fogueados en sus regiones de origen, la dirigencia capitalina logró el primer lugar. Una estrategia que, sin embargo, a la vuelta de la esquina, apenas cuatro años después., mostró sus limitaciones, demostró ser equivocada.

Ya cumplida la primera mitad de la programación, cuando se sabía que Bogotá no tenía con qué pelearles a Antioquia y Valle la supremacía nacional, se dieron algunas explicaciones a este resultado. La más reveladora de ellas fue que "los deportistas no sienten amor por la camiseta". Los nacidos en otras regiones y adoptados por Bogotá, está claro, no los 'cachacos' de verdad. Muchos de los mismos que hace cuatro años de bañaron de gloria, y que en esta ocasión eran el sustento de la ilusión dorada, abandonaron las competencias con un saldo en rojo. Las expectativas eran inmensas (se pensaba que había cómo revalidar el título) y se terminó con un portazo en la cara. Bogotá acumuló 103 medallas de oro contra las 164 de Antioquia y las 150 de Valle. Obviamente, también contabilizó menos preseas de los otros metales (plata y bronce).

No es un "fracaso", como dicen los "expertos" y los "especialistas", porque al fin de cuentas Bogotá ocupó el lugar que le pertenece, por historia y por capacidad. Fracaso sería estar del tercer lugar para abajo. Además, tildar de fracaso este resultado es una ofensa contra todos aquellos deportistas que subieron al podio, a lo más alto del podio, y que sí cumplieron con lo que de ellos se esperaba. Como los bolicheros, a los que la prensa capitalina ignoró descaradamente. El balance general no fue el presupuestado, pero se conservó la hegemonía en algunas disciplinas y se avanzó en otras. Lo que sí fracasó, y rotundamente, fue el triunfalismo de dirigentes, "expertos" y "especialistas", que anticipadamente se subieron al bus de la victoria pensando que Antioquia y Valle estaban enterrados.

Los dedos acusadores, entonces, se dirigen hacia muchos deportistas adoptados por Bogotá, arropados por sus dirigentes y su afición y convertidos en figuras mediáticas por los medios de comunicación. Como ocurre en otros ámbitos, como el de los equipos de fútbol profesional (Santa Fe y Millonarios), aquellos que llegaron a Bogotá sin mucho ruido y saltaron al estrellato con rapidez hoy son estrellas fugaces. Dicen los críticos, los que se animaron a dar alguna explicación a este resultado, que esos deportistas se acomodaron en Bogotá, se relajaron porque ya no pasan afugias como en su tierra natal, dejaron de exigirse al máximo porque ahora el patrocinio abunda y las épocas de hambre, soledad y sacrificio quedaron en el recuerdo.

Esa, sin duda, no será la única razón, aunque sin duda sí será un de mucho peso. El balance y el señalamiento lo deben hacer los directivos, los entrenadores y los propios deportivos a puerta cerrada (la ropa sucia se lava en casa), en procura de los correctivos para que la presentación dentro de cuatro años sea mejor. Mientras, a los directivos de Santa Fe y Millonarios, a los "expertos" y "especialistas", les queda la lección: algunos la aprovecharán y otros, muchos, harán caso omiso, como siempre. Los equipos tradicionales del fútbol bogotano están inmersos en la carrera loca de ser campeones sí o sí, a la brava, contratando lo que sea, lo que les ofrezcan, lo que les ordenen desde los medios de comunicación. Y así les va... Los rojos no celebran un título desde 1975 y los azules, desde 1988... Y la participación en torneos internacionales es una hazaña, casi que una 'chepa'.

La semana pasada, en medio de una crisis que todavía no alcanza su mayor expresión, el técnico Bernd Schuster, del Real Madrid, lanzó una explicación a los malos resultados y, sobre todo, a la permanente tormenta interna de la 'casa blanca': "antes, aquí había una cantera de verdad". Su dardo iba lanzado contra Míchel, uno de los históricos de la 'Quinta del Buitre', que había renunciado al manejo de las divisiones menores por "falta de apoyo", según sus propias palabras. Y Real Madrid, uno de los clubes más ricos del mundo, con inagotables recursos en euros, no hace más que contratar estrellas, de todas las nacionalidades, sugeridas principalmente a través de las páginas del diario 'Marca'. Sí, gana uno que otro título, pero con más frecuencia tropieza y cae.

Ahora que Santa Fe y Millonarios observan como testigos mudos las instancias finales de la Copa Mustang II, mientras acumulan un año más sin dar la vuelta olímpica, es bueno que los técnicos Hernán Darío Gómez y Óscar Quintabani, así como los directivos rojos y azules, se vean en el espejo de la numerosa y rica delegación de Bogotá en los Juegos Deportivos Nacionales. La cuestión no es de cantidad (de dinero invertido), sino de calidad (de deportistas contratados). Y, más importante aún, hay que aprender, de una vez por todas, que el amor por la camiseta no se compra. Ningún futbolista venido de otras latitudes podrá exhibir por Santa Fe un sentimiento mayor que Léider Preciado; nadie podrá decirle a Rafael Robayo cuánto pesa la camiseta de Millonarios, pues él la viste desde que era chiquillo.

Sí, Santa Fe y Millonarios tienen la urgencia de ganar título, pero más aún tienen la urgencia de ser protagonistas y garantizar los éxitos a futuro. Que no sea un buen semestre y luego varios años de ostracismo. Y eso solo se consigue con un verdadero equipo (que, ya se sabe, no es lo mismo que una buena nómina); y un equipo de verdad se construye desde la propia entraña, desde las divisiones inferiores, con jugadores dispuestos a dar el alma por la camiseta, por el equipo de sus amores. Los demás llegan, besan la camiseta para deleite de "expertos" y "especialistas" y luego y se aburguesan apenas les llega el cheque de la quincena.

Solo en la medida en que rojos y azules sean conscientes de esa realidad, cuando aprendan de los errores de los demás (como los de la delegación a los Juegos Nacionales) y se trabaje en la cantera, en producir futbolistas propios y se genere el ambiente adecuado para que lleguen y triunfen en la rama profesional, Santa Fe y Millonarios volverán a ser los protagonistas del torneo doméstico. Lo demás es apostarle al todo o nada cada seis meses, con el inmenso riesgo de quedar con las manos vacías como ocurrió este semestre. Hay que planificar un trabajo a mediano y largo plazo, con objetivos específicos que vayan más allá de calmar la ansiedad de título de los "expertos" y "especialistas"; de lo contrario, todo lo que se haga es darles 'papaya' para que, como lo hicieron recientemente, se acomoden con su famoso "fracaso".

La violencia nunca es la respuesta adecuada
Que el hincha tiene derecho a 'madriar' a los jugadores, a protestar sin límites desde la tribuna, no es cierto. Que porque el jugador come de la plata que paga el hincha, eso está por verse, si está claro que hoy por hoy los equipos de fútbol, y más en Colombia, no viven del producido de las taquillas. Si de verdad el aficionado quiere castigar al jugador que no siente la camiseta, que no da todo de sí en la cancha, debe ejercer su derecho al veto: no comprar la boleta, no asistir al estadio. Protestar puede hacerlo, claro, pero no a través de la violencia, que nunca será la respuesta adecuada.

Pagar la boleta, entrar al estadio y dedicarse los 90 y pico minutos de juego a insultar a los jugadores, al técnico y a los directivos nunca conducirá a nada. Al contrario, es una especie de complicidad. El día que los hinchas de verdad quieran hacer valer su derecho tendrán que tomar medidas poco populares: no comprar la boleta, protestar civilizadamente fuera del estadio, no entrar en el juego de los medios de comunicación. Si no le gusta la comida de un restaurante, en vez de emprenderla contra los meseros, el cocinero o el administrador, el usuario de bien se retira, no vuelve a ese lugar y se queja ante las personas indicadas (el dueño, las autoridades competentes). Igualmente, dado que el fútbol es nada más un espectáculo, la solución a la mala calidad o a la mala actitud de los protagonistas no es emprenderla violentamente contra ellos u otros actores de ambiente. ¡La violencia nunca será la respuesta adecuada!

Carlos Eduardo González Ll.

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1.HARHERYE

"Bogotá tierra de todos tierra de nadie", esta máxima es más diciente en asuntos deportivos, como dicen algunos este es un buen vividero, aquí todos entrenan, todos usan los escenarios deportivos, los entrenadores y luego regresan a sus sedes naturales y representas al departamento de sus amores, ¡mentira!, hay dos maneras de practica deportiva; la por amor al deporte y por ende a su región y la por amor al dinero es decir a su interes (aquel que escogió su disciplina deportiva como medio de vida), la segunda mueve el deporte actualmente, la primera está en proceso de extinción, el defender las regiones o "amor a las camisatas", dejo de ser por una razón, la lucha de las regiones paso a ser la lucha de los intereses (politicos, comerciales)y por tanto pesa mas la chequera, pero el deportista se contenta con hacer de su actividad una profesión y el resultado es secundario, solo es necesario llegar a la "elite" armar rosca y permanecer. Esto amerita un estudio más profundo, pero concluyendo va más allá de un simple "amor a la camiseta" es un problema de control de calidad.

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2.ZeroUno

Viejito eso del amor por la camiseta y la cantera bogotana es pura carreta. Para la muestra, como usted mismo lo dice, Bogotá solo pudo ganar los juegos nacionales usurpando deportistas de otras regiones; y no me diga que el montón de jugadores extranjeros con los que Santa Fe y Millonarios ganaron sus añejos titulos eran de la cantera bogotana.

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3.HARHERYE

Es importante analizar el desempeño de Bogotá en los juegos nacionales, deporte por deporte y así encontraremos unas buenas sorpresas de "amor por la camiseta", de momento he encontrado dos disciplinas deportivas, natación y bolos, en donde no solo los resultados dan fe de este amor sino la actitud de los deportistas que han sido "formados" en sus respectivas ligas y como no tienen esa necesidad económica apremiante agradecen lo que su ciudad les ofrece y le devuelven con un gran esfuerzo representado en triunfos, es el resultado de una politica planificada y de compromiso con una región, lo que no se ha logrado en otras disciplinas deportivas por incapacidad dirigencial.

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4.FritzFratz

El amor por la camistea no se compra y es tan evidente que el América a diferencia de un Millos tras la muerte de Gacha, hoy sin sus apoderados los Rodríguez Orejuela, está próximo a jugar sus segunda final de 2008, sin sueldos, con problemas de patrocinios (léase ley Clinton), etc y todos los problemas por los que pasa un equipo al que le anulan sus cuentas mafiosas y sus manejos de narcos.
Ese equipo juega por las ganas de triunfar, por salir adelante y darse vitrina para otros clubes, sus jugadores juegan porque les gusta y muy seguramente se alzarán con la estrella 13 para sus filas, la primera limpia después de su primer título en 1979 porque los siguientes 11 trofeos tienen olor y sabor a narcotráfico. Esta vez esa pobreza absoluta del América, a diferencia de Millos, ha demostrado que con una buena administración y a pesar de los problemas económicos se puede armar y preparar un equipo para ser campeón de nuestro pauperrimo fútbol.
Ojalá el Sr. López pida una asesoría externa a los dirigentes rojos para que le muestren cómo es que se juegan finales en tan solo 4 torneos y no en los 10 que lleva ese bufón alfrente de SU equipo, Los Millonarios. Porque ese equipo dejó de ser la hinchada hace mucho rato y ha sido de unos pocos, entre ellos, el gran Presi López.

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5.Demonaire

Noto un error de apreciación por parte del blogger: es erroneo creer que la cantera es la solución mágica a los problemas de los equipos bogotanos. Es cierto que un equipo que quiera un titulo debe basarse en una cantera, pero ni siquiera las más desarrolladas de Europa pueden garantizar jugadores dignos en todas las posiciones. Y son en esas ubicaciones faltantes donde entran a jugar los refuerzos de afuera. Además, tampoco es poner solo a jugadores de 17 o 18 años de titulares, sino poner a los "canteranos" de 24 0 25 años. Dicho de otra manera: subir un juvenil a la primera y aguantarlo en el equipo.

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6.josegacel29

Muy interesante análisis, más ahora con la salida de José Tapias del IDRD, supuestamente por el fracaso en los juegos. http://castillobogotano.blogspot.com/

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7.titian1392

Debo decir que es grato leer articulos tan poco superficiales y punzantes como estos.
Me desagrada el tener que ver la degradacion de los equipos a diario en cualquier medio de comunicacion, mas cuando toman unicamente lo malo y lo poco mucho de buenos resultados se dejan en el olvido.
Con respecto al articulo, es logico el hecho de que el que llega no sufre, llega a cobrar, son escasos aquellos jugadores que son capaces de entregarse del todo a un equipo "extranjero", el amor por la camiseta, como bien lo dice el autor, no existe.

Por estas fechas vi que Millonarios salio campeon en la primera C y en la prejuvenil. Es un argumento para decir que de las canteras salen muy buenos jugadores que verdadermaente sienten al camiseta. Si escierto que en estos torneos no se refleja el nivel, por asi llamarlo del nivel profesional, pero el potencial a explotar es grandisimo.
Cierto lo de los comentarios anteriores, no se puede poner un equipo de solo sub 18-19, pero ¿alguien lo ha intentado? Tal ves suene un tanto negativo, pero un fracazo mas, un fracazo menos, con la diferencia de que quizas los salarios sean diferentes, y las ganacias no se vallan en llenar bolsillos de jugadores ecepticos al amor de una camiseta.
Para mi un jugador, un solo jugador juvenil, no es suficiente dentro de un equipo, mas cuando juega genralamente, tan solo 30 min.


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Perfil

Por caredugo63


Carlos Eduardo González es Comunicador Social-Periodista graduado de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Cuenta más de 20 años de ejercicio profesional, incluidos los 9 y medio que estuvo ligado a EL TIEMPO, primero en la redacción deportiva (de la que fue subeditor) y luego en eltiempo.com. Si bien ha trabajado con diversas disciplinas (ciclismo, bolos, patinaje, tenis, bicicrós, hípica, esquí y golf, entre otras) siempre ha estado ligado, de manera directa o indirecta, al diario acontecer del fútbol colombiano e internacional.


Descripción

Este no es un blog para demostrar que quien escribe sabe más que los lectores, ni tampoco para recibir comentarios que alimenten el ego. Se trata de un ejercicio personal que, espero, sirva para ayudar a reflexionar sobre múltiples aspectos del mundo del fútbol a todos aquellos que se tomen la gentileza de leerla. Aparecerá los días martes para ofrecer una visión personal, ojalá diferente, de lo ocurrido recientemente en el apasionante deporte del fútbol.

Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por caredugo63 y publicada el 8 de Diciembre 2008 10:16 PM.

El poder, ¿para qué? es la entrada anterior en este blog.

La final, un premio a los jugadores de la casa es la entrada siguiente en este blog.

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