Luego de navegar durante 12 jornadas (dos tercios del campeonato) por aguas relativamente mansas, Santa Fe y Millonarios parecen estar ad-portas de una tormenta en un mar embravecido. A cinco fechas del final de la etapa clasificatoria de la Copa Mustang II, rojos y azules están comprometidos a raíz de los más recientes resultados, que no fueron los esperados. Están entre los 8 todavía, pero propensos a sufrir un gran susto en cualquier momento.
No se trata de subirse en el mismo bus que transita la mayoría de periodistas de los medios de comunicación capitalinos, de armar despelote por cualquier derrota, de "analizar" al detalle los videos para encontrar errores y equivocaciones hasta en la vestimenta, de crear zozobra y calentar los ánimos de la hinchada, de meter cizaña y provocar que las tribunas del estadio bogotano estén cada día más despobladas. Mal que bien, con todos sus defectos y sus virtudes, Santa Fe y Millonarios llevan 13 fechas entre los 8 mejores, como protagonistas del semestre, y las voces pesimistas no hacen más que enrarecer el ambiente.
Es innegable que la producción de rojos y azules en jornadas recientes no fue satisfactoria. Los dirigidos por Óscar Héctor Quintabani cosecharon apenas 4 de los últimos 18 puntos disputados (un exiguo rendimiento del 22,2 por ciento), Los pupilos de Hernán Darío 'Bolillo' Gómez, por su parte, arrastran dos derrotas consecutivas, una de ellas en su patio, y frenaron el impulso que parecía llevarlos expeditos hacia la clasificación a los cuadrangulares. No es un presente halagüeño, sin duda, pero tampoco como para armar tanto escándalo y, sobre todo, para darle rienda suelta al 'amarillismo'.
No son equipos perfectos, está claro, Santa Fe y Millonarios. Son, como el resto de los participantes de la Copa Mustang II, una muestra de lo que hoy por hoy es el fútbol colombiano, al menos en el ámbito doméstico. Cuadros con grandes limitaciones, especialmente en la generación de fútbol ofensivo y en la definición, y sustentados en el trabajo táctico implementado por sus entrenadores, de reconocida hoja de vida y destacados logros. Cuentan con aceptables nóminas y, después de mucho tiempo diluidos en la irregularidad, han sabido ser protagonistas del certamen.
Lo que resulta inconcebible es que gran parte de la prensa capitalina, muchos de ellos hinchas frustrados escondidos tras el micrófono o la pantalla del computador, estén dedicados a demeritar el trabajo realizado hasta ahora por rojos y azules. Solo para satisfacer sus ánimos ególatras, para llegar al esperado día de escribir "¡yo ya lo había dicho!". Porque, si siendo tercero y quinto, respectivamente, Santa Fe y Millonarios son tan malos como dicen, juegan tan mal como dicen, ¿qué se puede decir del resto?
Medellín, América, Junior, Quindío, Bucaramanga, Nacional, La Equidad, Once Caldas, Envigado, Huila, Pasto, Boyacá Chicó y Cúcuta, entonces, según esa óptica, son lo peor de lo peor, pues aparecen por debajo de los bogotanos en la clasificación. Y hasta no hace muchos días Chicó, Junior y América, para citar solo unos ejemplos, eran lo mejor de lo mejor. Entonces, no hay mesura, ni coherencia. Solo se mira el resultado escueto, su incidencia en la tabla de posiciones, y se da rienda suelta al veneno que se lleva por dentro.
Es muy fácil hablar después de ocurridos los hechos, especialmente porque hay cómo acomodarse. Por eso, da lástima que cuando los equipos están en la buena los periodistas se suban al bus de la victoria y saquen a relucir un desteñido "regionalismo", pero a la vuelta de la esquina expongan dizque "imparcialidad" para darles con todo a los tradicionales representantes de la capital de la República. Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre...
La campaña de rojos y azules es buena hasta el momento y lo seguirá siendo siempre y cuando avancen a los cuadrangulares semifinales. Santa Fe requiere unos 4 puntos más, mientras que Millonarios necesita 7 para estar del otro lado. La clave, como se dijo en un comentario previo, está en la casa. Los azules enfrentarán un calendario más cómodo, pero los rojos han sido más regulares y cuentan con más ahorritos.
Esta semana, con doble jornada, servirá para comenzar a definir el futuro de ambas escuadras. Millonarios espera al irregular Huila y Santa Fe acude a la casa del líder Tolima antes de verse las caras en una nueva edición del clásico bogotano en el atardecer del sábado. Los opitas están prácticamente eliminados y son de la clase de equipos que llegan a Bogotá con la misión exclusiva de no regresar goleados. Pegar, cortar el juego, tirarse al piso, protestarle todo al árbitro son sus principales argumentos, como ya lo exhibieron cuando visitaron a los rojos. Tolima, por su parte, viene de caer en Neiva y no querrá volver a tropezar.
Una semana crucial para rojos y azules que puede servir para callar las voces de los detractores de oficio. Cosechar puntos es el mejor elíxir para silenciar a los que viven agazapados a la espera de la desgracia ajena para salir a exponer sus contundentes sentencias. Es la hora de que Santa Fe y Millonarios demuestren de qué pasta están hechos y, si la hay, saquen a relucir la jerarquía.
Se repite la historia; no aprendemos la lección
El que desconoce la historia está condenado a repetir los errores del pasado, dice una famosa máxima. Una frase que sirve como anillo al dedo para ilustrar el presente de la Selección Colombia en la Eliminatoria al Mundial de Suráfrica-2010. El triunfalismo que se expuso a finales del año pasado, luego de la victoria 2-1 sobre Argentina en El Campín, vuelve a aparecer, para hacer el mismo daño, por cuenta del empate sin goles frente a Brasil en el Maracaná.
Aquella vez, con ocasión de la cuarta fecha de la Eliminatoria, luego de dos empates (con Brasil y Bolivia) y un éxito (contra Venezuela), se alzaron campanas al vuelo. No fueron pocos los que se creyeron en Suráfrica-2010 y se pensó que haber derrotado al equipo dirigido entonces por Alfio Basile era el techo más alto al que se podía aspirar. Sin embargo, el camino se encargó de ajustar las cargas y la realidad de la Selección Colombia hoy por hoy es bien distinta.
Con ese éxito, Colombia se puso de tercero en la tabla, superado nada más por Paraguay y Argentina; hoy, en cambio, ocupa la séptima plaza, muy comprometido en sus aspiraciones de regresar a la cita ecuménica. Lo peor de todo es que en la mitad del camino se truncó el proceso que se había iniciado con el técnico Jorge Luis Pinto y para las dos últimas salidas se recurrió, de manera "interina" a los servicios de Eduardo Lara, seleccionador juvenil.
Cuando Colombia derrotó a Argentina, muchos creyeron que ya no había rival capaz de derrotarnos y se colmó de elogios a cuerpo técnico y jugadores. Inclusive, hubo flores para los directivos de la Federación Colombiana de Fútbol, habituales blancos de los dardos periodísticos. Romance total. Pero, la fragilidad de ese 'amor' quedó expuesta a medida que los resultados no fueron los deseados. Tres empates y tres derrotas en las seis jornadas programadas para este 2008 fueron el pobre balance de un año para olvidar.
De a pocos, como la casa abandonada que se derrumba a pedazos, Colombia cayó del cielo al infierno. Quedaron al descubierto el malestar entre los jugadores, entre algunos jugadores y el cuerpo técnico, entre el cuerpo técnico y los directivos, entre la hinchada y el equipo completo. La cúpula dirigencial decidió cortar "por lo sano" y terminó abruptamente el ciclo de Pinto, que arrancó con lágrimas de felicidad y se despidió con rabia y soberbia. Encargaron a Eduardo Lara y ahora, en virtud del 0-0 en Río de Janeiro, lo van a ratificar en el cargo por el resto de la Eliminatoria.
Más allá de una nueva doble jornada adversa, en la que se perdió en casa y solo se sumó un punto, los directivos van a ceder a la presión de los medios de comunicación y quedarán expuestos a repetir el error por desconocer la historia. El éxito contra Argentina, hace un año, tapó el malestar que ya se vivía en el seno de la Selección y que finalmente quedó al descubierto meses después. Ahora, cuando los jugadores cambiaron su actitud empeñados en demostrar que el culpable de todos los males era el técnico Pinto, el empate con Brasil llega como la excusa perfecta.
La verdad, es increíble ver cómo un insípido empate sin goles frente al ¡peor Brasil de toda la historia! se celebra como si se hubiera conquistado el título orbital. Es cierto que se mostró otra cara (menos mala), que no se perdió y que se sumó un punto; pero también lo es que el equipo llegó a 544 minutos sin anotar un gol, que se bajó al séptimo lugar de la tabla y que se cedió precioso terreno en procura de la clasificación. Entonces, ¿por qué se celebra tanto?
Este Brasil de Dunga es un adefesio que atenta contra la rica historia del 'scratch'. Juega tan mal, pero tan mal, que Kaká y Robinho, considerados dos de los mejores jugadores del mundo, contra Colombia parecían rodillones en uso del buen retiro. Tan mal jugó la 'canarinha' que el propio Robinho y el arquero Julio Cesar afirmaron públicamente que habían sido un desastre. Además, parece que esos que tanto celebran ahora olvidaron que no hace mucho, exactamente cinco semanas antes, Brasil también empató en casa con Bolivia, uno de los equipos virtualmente eliminados. Entonces, ¿por qué se celebra tanto?
Tras el 'experimento Lara', queda claro algo que ya se sabía: en el fútbol los que mandan son los futbolistas. Juegan cuando quieren, se paran cuando quieren, respaldan al técnico cuando quieren, le hacen el cajón cuando quieren, corren cuando quieren, en fin. Algunos dicen que Colombia cambió la cara y que se vio un equipo con entrega, con sacrificio, con ganas. ¿Acaso esa no es la obligación de los futbolistas cada vez que se visten con la casaca nacional? Entonces, ¿por qué se celebra tanto? Si es cierto como dicen los futbolistas que ir a la Selección es el mayor orgullo posible, ¿por qué no se emplean al máximo cada vez que salen al campo?
Como dice la bella Vicky Dávila, está claro que en Colombia los directivos y los cuerpos técnicos son los títeres de los futbolistas, que los manipulan a su agrado y conveniencia. Está claro que es más importante nombrar un técnico que le caiga simpático a la prensa, que uno que pueda brindar mayores garantías por su trabajo y experiencia. Está claro que hay un grupo de jugadores con alma sindicalista que imponen al técnico y luego a este mismo le imponen las condiciones de convivencia y de convocatoria. Está claro que los futbolistas colombianos en general carecen del profesionalismo para integrar la Selección Nacional y, en consecuencia, no pueden ser tratados como profesionales, sino que hay que mimarlos y consentirlos como lo que son, niños malcriados y maleducados.
En la pasada Eliminatoria, hacia el Mundial de Alemania -2060, se prescindió de los servicios del técnico Francisco Maturana y se le encargó el reto a Reinaldo Rueda. Se le escogió, dijeron entonces, por sus buenos oficios al mando de los seleccionados juveniles. Ahora, se hace a un lado a Pinto y se convoca a Lara, dizque por sus buenos oficios con los seleccionados juveniles. Rueda no consiguió el objetivo y nadie puede asegurar que Lara sí lo haga. La sutil diferencia es que en aquel entonces Lara podía asumir el revelo en las categorías menores sin que la salida de Rueda a la Selección Mayor causara grandes traumatismos. Ahora, en cambio, si se acude a Lara para tapar un hueco solo se conseguirá abrir otro más grande y no menos importante. ¿Quién le sucederá en los equipos juveniles?
Dicen por ahí que las grandes crisis no son más que oportunidades que nos brinda la vida. La crisis de resultados que motivó la salida de Pinto era la gran oportunidad para hacer un borrón y cuenta nueva y sentar de verdad las bases de un futuro halagüeño. Pero, por lo que se ve, será nada más que otra pataleta mediática, pañitos de agua tibia para darle contentillo a la prensa especializada. Y, la garantía de que, dentro de unos meses, vamos a volver a enfrentarnos a una situación similar, porque quienes dirigen el fútbol colombiano desconocen la historia y están condenados a repetir los errores del pasado...
Carlos Eduardo González Ll.
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Voto a favor del comentario Voto en contra del comentario1.JavgarsII
Carlos estoy de acuerdo en mucho puntos que usted desarrollo en el blog..........pero me quedo una inquietud ...que tecnico le hubiera parecido el idoneo para dirigir la seleccion.
Muchas Gracias.
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Voto a favor del comentario Voto en contra del comentario2.FritzFratz
No comparto su opinión de que un equipo como Millonarios está haciendo buena temporada, cuando ha perdido practicamente la mitad de sus partidos (6 de 13). Que está de 5to a 3 puntos del segundo es más el resultado de lo que usted claramente menciona como un torneo doméstico mediocre y de bajo nivel. En el reino de los ciegos el tuerto es rey, pero perder la mitad de los partidos hasta ahora jugados no es un buen handicap deportivo para ningún club en el mundo. Que en nuestro torneo dé para estar en la pelea es otra cosa, pero en un torneo medianamente competitivo su posición sería de media tabla para abajo, peleándose a codazos por no estar de último. Pero eso es lo que tenemos, entonces disfrutemos nuestro torneito de pi piripao y de paso celebremos por nuestro gran Millos que está de 5to... yupi!
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Voto a favor del comentario Voto en contra del comentario3.carjulrod
Bueno no ... buenisimo y muy realista. Primero nuestro futbol es parejo (yo no se si por lo mediocre de los jugadores o por lo mediocre del manejo dirigencial) y esa es nuestra realidad en la capital; y no muy lejana, esa es la realidad de nuestro futbol (selección) no se sabe si es mediocridad de los jugadores o de nuestra dirigencia .. o de los dos.
Lo único verdadero es que no hay amor propio ni amor de patria (perdon) si hay amor propio (por el bolsillo y el ego) NADA MAS NADA MAS.
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Voto a favor del comentario Voto en contra del comentario4.Demonaire
Se le recuerda que Rueda fue despedido por ponerse de lado de los futbolistas en la huelga que estos le hicieron a la Federación. o sea, no se puede decir que lo sacaron por lo mismo que sacaron a Pinto. Por más consciente que estoy de la mala crianza y educación de los jugadores de la Selección, prefiero jugar acá con el beneficio de la duda y ver que pasa cuando la relación Lara-subordinados llegue a un punto bajo.
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Voto a favor del comentario Voto en contra del comentario5.realfutbol
Es mejor tener un tecnico que cuente con el respaldo de los jugadores que uno que es payaso lleno de "experiecia" que no va a lograr nada pues no cuenta con el respaldo de los jugadores. Eso es muy claro para mi. A veces es mejor jugar con ganas que con tecnica. Es importante el empate que usted critica tanto por lo que es un partido el cual se esperaba perder, no es lo mismo que el empate contra Peru o Ecuador. Mire la magnitud de sus palabras, asi este Brasil sea el peor que se ha visto, es un equipo lleono de individualidades que resuelven un partido en cualquier momento, y esta vez no lo lograron. Es un Brasil campeon de America. No es lo mismo que Peru o Ecuador. Lara hizo un buentrabajo conformando un equipo y si los jugadores estan dispuestos a dejarlo todo en la cancha por el, bienvenido sea. No soy muy partidario de Lara como tecnico de la selecion pero hay atenuantes que indican que es la persona indicada. Mejor que Pinto? SI por lo que mostro en los 2 partidos. Asi que ese empate que usted desprestigia tanto, es un paso hacia adelante.
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Voto a favor del comentario Voto en contra del comentario6.wigi08
Buen articulo Carlos Eduardo, estoy de acuerdo con el contenido, redondeando un poco lo de la selección hace parte, o es muestra de nuestra idiosincrasia, somos un pais folclorico mediocre, nos conformamos con muy poco y tenemos un autoestima muy bajo, admiramos siempre lo ajeno y no sentimos identidad por lo propio; pero eso somos nosotros. Gran parte de la responsabilidad la tienen los amarillistas medios de comunicación, pues los mal llamados periodistas son detonantes de negativismo y folclorismo, no construyen nada, no se enseña nada...
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