Los hinchas somos animales de domingo. El domingo nos marca la semana. Un triunfo, agónico, como el del descenso ayer en Argentina, puede alegrar para siempre el alma de los seguidores de Gimnasia y Esgrima y amargar a los de Rafaela. Un triunfo, como el azul, en Bogotá, puede invitar por un rato (al menos una semana) a la sonrisa. Una derrota, puede condenar una semana al dolor. El fútbol transforma el cuerpo y genera estados del alma.
Ayer, los los hinchas de Gimnasia de Esgrima y la Plata volvieron a nacer. Atrás quedaron las malas campañas, los dolores de este semestre. Atrás quedaron las angustias. El equipo, agonicamente, se salvó del descenso. No hay que ser hincha del equipo, no hay que saber nada de él, para sentir empatía. Bastaba con ver en los noticieros, en los recuentos, a los hinchas desahogar toda la tristeza y trasladarla en alegria. Bastaba mirarlos gritar con el alma los goles y lanzar improperios al aire, con el rostro lleno de lágrimas, para saber que ahí había pasión.
Eso es lo que me gusta del fútbol. Esa pasión irremediable que hace olvidar una campaña en una jornada, en un juego. Esa alegría que se transforma como una procesión en un rumor. Ese rumor que al final es pura algarabia. La alegría que da ver ganar al equipo, no se complementa con nada. El domingo, sin triunfo, es apenas un domingo común.
Ayer, en otro estadio, a miles de kilómetros, los hinchas de Millonarios, también salieron contentos. Una sonrisa por fin se dibujó en el alma. Una sonrisa, una alegria momentanea, que igual nos hacia falta, como un naúfrago que da señales de vida.
Sigo pensando lo mismo de la directiva. Sigo pensando igual del máximo accionista. Lo cortes no quita lo valiente. "Se robaron el club, se robaron la plata". Un triunfo no cambia el pasado. Pero, hay que ser sincero, ayer el equipo jugó bien, ganó bien y le devolvió a la hinchada una alegría. Una alegria momentanea,que durara hasta la otra semana cuando haya que refrendarla, pero al menos es un símbolo de ilusión.
No creo que haya que celebrar mucho, no creo que haya que invocar espíritus, no lo creó,por que se que el camino es largo y el pasado ha sido tenebroso. Pero también sé,que el hincha vive del momento, que el corazón se alegra con pruebas de amor.
Espero lo mejor para el equipo, por que la prueba de amor de la hinchada con él ayer se refrendó.
Hoy, Millos es su hinchada. Una hinchada que quiere volver a tener alegrías de verdad. No hay nada como un lunes llenó de esperanza para escribir, con mesura, sin olvido,pero con ilusión. Un lunes inolvidable para los millonarios y la plata...
confesionesdeunhincha@yahoo.com
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Voto a favor del comentario Voto en contra del comentario1.simonpedro
chevere blogger!!! al menos sorprende con su retorica y su ensayo. no como azurro, tan previsible en la derrota como en el triunfo.
me considero un hincha maduro, que sabe que la pasion por el equipo se compone de pequeñas alegrias, que eventualmente pueden desembocar en una gran felicidad, la cual hace años no alcanzamos, pero para el hincha maduro eso no importa, o si importa, pero ya llegara.
La copa mustang es dificil, se trata de ganar 9 partidos de 18, asi de sencillo. estas primeras fechas son interesantes, porque de debe enfocar la concentracion en cada partido, y una vez terminado, olvidar y poner los ojos en el siguiente, y asi sucesivamente. Ya ganamos, llevamos uno (1), faltan ocho mas. vamos millos, a pensar en lo que sigue, sin desfallecer. saludos.
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