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Resultado de etiquetas “MILLOS” de Confesiones de un hincha

El dilema del corazón

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Siempre he criticado a Luis Augusto Garcia como dirigente azul. Siempre, con corazón y razón. Siempre he creido que su paso por la dirigencia ha sido nefasto. Siempre he creido que él ha sido causa del cáncer que por años
Segunda parte de una entrevista imaginaria con "el Grande" y El Maestrico.  (Para ver la primera parte: http://www.futbolred.com/blogs/confesiones_de_un_hincha/2009/03/entrevista-imaginaria-con-el-m-1.php)Sorprende el silencio de los inocentes, de los sospechosos de siempre, a pesar de que la hinchada sigue siendo fiel. Realismo mágico de

Sin verguenzas

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No tienen verguenza. No respetan el sentimiento de la hinchada, ni la historia de un equipo. Cuando el alma queda rota, como en tantas otras ocasiones, las palabras sirven de poco. Juan Carlos López, Santiago Rendón, Luis Garcìa, Guillermo Reyes,
Dado que las respuestas que los actuales dirigentes azules dan en los medios son tan serias, me he permitido, en un ejercicio de pura fantasía, lejano a cualquier realidad, fruto de mi imaginación, contestar de otra manera algunas de las
Cuando los resultados son nefastos, cuando hay que leer la tabla al revés, cuando uno siente una pesadumbre en el cuerpo, cuando la tristeza gana por nocaut, es claro que el equipo que uno ama anda por el mal camino.
Con el alma rota siempre es dificil escribir. El corazón azul sigue intacto, aunque el dolor no se pueda esconder. A Millonarios lo único que le queda es la grandeza de su hinchada. Esa, que jamás dejó de alentar, de
Como hincha, los clásicos son los partidos que más se sienten, que más se disfrutan, que más se llevan en la piel. Tener al rival de patio (Santa Fe), o a los que se han convertido en  rivales históricos  (América
Hay imágenes que se quedan para siempre en la memoria. El 5-0 fue una de esas. Aun recuerdo con perfección lo que hice esa tarde, los amigos y conocidos con los que viví el partido, la sala en la que

Confesiones de un hincha

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  La primera vez que fui a un estadio, a comienzos de la década de los 80, tomado de la mano de mi padre, sentí una extraña sensación en el cuerpo y en el alma que me cambió para siempre.